En nuestro apartado de Entrevistas encontrarás las preguntas que hemos hecho a varias personalidades relacionadas con el mundo penitenciario. Están unas entrevistas a continuación de otras. Si bajas con el cursor, tal vez encuentres la que más te interese (si tienes alguna sugerencia o algo que contarnos, contáctanos).
Esta política española que inició su carrera en la isla de Ibiza, licenciada en Derecho por la Universidad de Barcelona, ha desempañado numerosos cargos políticos a lo largo de su trayectoria, siempre bajo el paraguas del Partido Popular. En 1993 se presentó a las elecciones españolas, consiguiendo un escaño que revalidó en las elecciones de 1996 y 2000. Para el cargo que ocupa, fue designada por una comisión mixta del Congreso-Senado (la que se encarga de las relaciones con el Defensor del Pueblo y de proponer a los candidatos). Posteriormente, el Pleno del Congreso la votó, con un apoyo mínimo de las 3/5 partes de éste, y su elección fue ratificada por el Senado. Además de desempeñar las funciones de Defensora del Pueblo, también es responsable del recientemente creado Mecanismo para la Prevención de la Tortura.
Afaprema: En el Informe de 2011 las quejas/denuncias a la Administración Penitenciaria vienen distribuidas en 9 bloques: administración, fallecimientos en prisión, malos tratos, enfermos mentales en prisión, presos con discapacidad, telemedicina, mujeres con niños en prisión, trabajos en beneficio de la comunidad, infraestructuras... Pero echamos de menos otros apartados como extranjeros en prisión, FIES, ancianos en prisión, preventivos... y un capítulo dedicado exclusivamente a los familiares de presos y sus problemáticas, como es la falta de apoyo económico y moral de las administraciones, la no existencia de un transporte regular a las prisiones, la falta de información, el trato irrespetuosos de algunos funcionarios, etc. ¿No suelen recibir este tipo de denuncias/quejas de familiares de presos?
Mª Luisa: En efecto, son muy variados los problemas existentes en nuestras prisiones. Nuestros informes anuales al Parlamento se elaboran conforme a la técnica de la selección de casos que consideramos significativos o prioritarios en un año determinado, por lo que no se trata de un reflejo total del conjunto de nuestra actividad. El informe anual tiene más de 2.000 páginas y recoge no menos de 900 ó 1.000 casos diferentes, pero piensen que se reciben al año 25.000 o a veces 30.000 quejas. Los problemas que nos indican los conocemos y los tratamos caso por caso en nuestra actividad diaria. Las quejas, ciertamente, pueden provenir de internos o de sus familiares, a los que igualmente atendemos. Le pondré un ejemplo sobre uno de los temas que me plantea, el transporte regular a las prisiones: acabamos de pedir al alcalde de Sevilla que lo ponga para el acceso a la Unidad de Madres y el CIS de Sevilla.
A: Cuando se tiene noticia del fallecimiento de un preso, el defensor inicia un expediente. ¿Cuáles son los pasos concretos que inicia el Defensor del Pueblo?
M: Solicitamos informes a la Administración penitenciaria y si es necesario al Ministerio Fiscal. Ello nos permite conocer con detalle lo sucedido. Cuando ha habido un fallecimiento en prisión la Administración abre un expediente en el que se documentan las distintas actuaciones; accedemos a él en su totalidad.
A: Cerca del 65% de los fallecidos en los centros penitenciarios gestionados por IIPP se deben a causas naturales. ¿Qué entienden por causas naturales? ¿Investigan ustedes las causas que motivan estas muertes? Es decir, me puede dar un paro cardíaco, pero qué ha motivado este paro cardíaco...
M: Los fallecimientos pueden deberse a una enfermedad, a un accidente o a un acto violento; en este último grupo se incluyen los suicidios. La enfermedad puede haber sido de curso largo o más bien súbita. Nos preocupa que el interno haya tenido atención médica adecuada (en el sentido de que haya habido personal, actividad médica y medios), que por supuesto no haya sufrido ningún tipo de violencia, y que si padece una enfermedad incurable no fallezca en prisión. Trabajamos en todos esos aspectos. Cosa distinta es el criterio médico-científico, es decir, cómo se ha desarrollado un tratamiento desde la perspectiva de la ciencia médica, ya que esto excede de nuestras posibilidades de valoración.
A: El número de fallecidos en prisiones sitúa la tasa de mortalidad a niveles de 2003. ¿Qué se ha hecho en estos 8 años para prevenir este número de fallecimientos?
M: Preservar la vida y la salud de los internos es un deber fundamental de la Administración penitenciaria. El Programa de Prevención de Suicidios es uno de los instrumentos, así como el conjunto de la actividad de la sanidad penitenciaria. En nuestras visitas a las cárceles vemos las enfermerías, y recientemente (octubre de 2011) hemos empezado a hacer visitas interdisciplinares acompañados de médicos y otros profesionales, lo que nos permite un mejor conocimiento del sistema y una mejor capacidad de detección de posibles fallos.
A: ¿Hasta qué punto la Administración Penitenciaria tiene que tener en cuenta las sugerencias del Defensor del Pueblo?
M: El Defensor del Pueblo es una “magistratura de la persuasión”; su misión es influir eficazmente, hacer lo posible porque nuestras iniciativas encuentren acogida. Lo cual logramos muchas veces. Esto no quiere decir que la Administración tenga el “deber jurídico” de aceptar todo lo que proponemos, nuestra potestad es “persuasiva”, de convicción, no ejecutiva. Nos pueden decir que no. Lo que indudablemente tienen que hacer las administraciones es colaborar con nosotros en nuestras investigaciones.
A: ¿Por qué no salen adelante la mayoría de denuncias que se llevan a cabo contra funcionarios de prisiones, son generalmente absueltos y, tal y como se indica en vuestro informe "la Administración Penitenciaria insiste en restar importancia a los hechos"?
M: Hay condenas a funcionarios de prisiones, y de ello dan cuenta los medios de comunicación. También medidas disciplinarias. Otras veces las denuncias no prosperan. A pesar de las dificultades que pueda haber en una situación dada, debemos confiar en los instrumentos del Estado de Derecho para prevenir y castigar toda forma de violencia o ilegalidad.
A: Según el informe, la Administración Penitenciaria en algunos casos se niega a remitir la información solicitada bajo alegaciones genéricas. ¿De qué manera, piensa usted, que afectará la Ley de Transparencia a la Administración Penitenciaria?
M: Esa transparencia es un deber de la Administración con respecto al Defensor del Pueblo desde 1983. Cuando los informes son insatisfactorios para nosotros –lo que sería el caso de un informe demasiado genérico- insistimos todo lo necesario para que haya concreción, precisión, a través de una estrategia persuasiva. Ha de tenerse en cuenta, además, que el Defensor del Pueblo, por su Ley Orgánica, tiene acceso a los documentos, a los lugares y a las personas.
El actual Anteproyecto de Ley de Transparencia se refiere más bien a las posibilidades de acceso a información por parte de los ciudadanos. Esta Ley, una vez aprobada, obligará a cambios profundos en las Administraciones, también en la Administración penitenciaria, cuyo alcance concreto es difícil de precisar en este momento.
A: ¿Asumirá el Defensor del Pueblo la función de velar porque se cumpla escrupulosamente la Ley de Transparencia también en la Administración Penitenciaria?
M: Desde luego que sí. Esta Ley establecerá unos derechos de los ciudadanos, derechos que han de respetarse y por los que también velaremos.
A: En Madrid el número de presos, aunque la tendencia nacional es a la baja, sigue subiendo según su informe. O al menos, se señala un déficit de plazas. ¿Qué valoración hace en torno a esta realidad?
M: Nuestros datos, reflejados en el informe anual 2011, indican también una tendencia a la baja de internos en las prisiones radicadas en la Comunidad de Madrid, en las que se ha pasado de 10.273 reclusos a principios de año a 9.420 a finales de 2011.
A: También están tramitando una investigación para conocer las inauguraciones de nuevas infraestructuras carcelarias. El negocio de la construcción de macrocárceles, los beneficios que se obtienen las empresas privadas ¿lo controlan ustedes de alguna manera?
M: Se han creado muchas infraestructuras penitenciarias nuevas en las últimas dos décadas; se ha intentado con ello combatir la masificación y mejorar las prisiones, según el modelo de los denominados “centros-tipo”. Los problemas presupuestarios que padece nuestro país, sin duda incidirán también en este tema. Creo que las nuevas construcciones han respondido a necesidades reales. Como en toda obra pública, lo importante es el respeto a la legislación de contratos del Estado y a los procedimientos establecidos.
Este madrileño, alma mater de los maravillosos espectáculos que el Teatro Real lleva a los centros penitenciarios de la Comunidad de Madrid (con toda su infraestructura y grandiosidad), es escritor y periodista especializado en información cultural. En 1998 fue nombrado Jefe de Prensa del Teatro Real de Madrid; en 2004 pasó a ser Director de Comunicación, pero no fue hasta 2008 que encontró un espacio profesional a la medida de su calidad humana: Director de Nuevos Proyectos del coliseo. En este puesto desarrollaría el Proyecto Social del Teatro Real que lleva el Arte con mayúsculas a las cárceles y a los hospitales. En 2009 este proyecto pionero, ambicioso y genial fue galardonado con la Medalla de Plata al Mérito Social Penitenciario, una distinción que recibió él mismo en septiembre de 2011. Afaprema quiso visitarlo en el mismo Teatro Real para conocer de cerca a un profesional que ha hecho posible que tantas personas se sientan libres, que tantos artistas entreguen lo mejor de ellos a nuestros familiares presos y que fluyan las emociones de dentro afuera y de fuera adentro como si los muros no existieran.
Afaprema: El proyecto del Teatro Real en las prisiones madrileñas es una maravilla. ¡Enhorabuena!
Juan: Sí, los internos están encantados y nosotros estamos también muy contentos por ello y por la relación que tenemos con los padres de los internos más jóvenes. Todo lo que nos transmiten es muy positivo y se trata de eso. De estar con gente que por un error, porque la vida le vino así, está pasando un trago. Nosotros queremos hacerles más fácil este duro proceso.
A: Además, la calidad que lleva el Teatro Real a las cárceles es la que ofrece el mismo espectáculo fuera en la calle.
J: Sí, exacto. Llevamos absolutamente lo mismo que se pone en un teatro: tanto en luces en sonido... en todo. Lógicamente, quedan impactados. Es una de las normas que nos hemos impuesto. Ir con calidad Teatro Real. No por ir a una cárcel, vamos a ir de otra manera. Sería un desprecio. Para nosotros es un bolo más. Además, un bolo muy especial. Allí adentro todo es diferente.
A: ¿Cómo nació este proyecto tan ambicioso y pionero?
J: Esta es la cuarta temporada. Hemos buscado por todo el mundo durante todo este tiempo un proyecto parecido y no existe. Un proyecto armado con este espíritu y tan completo, no existe. Hay cosas puntuales que se hacen en las cárceles de todo el mundo pero un proyecto continuado y asentado, no. Realmente, hemos sido pioneros. En el Teatro Real tenemos un potencial poderosísimo: la música, las artes escénicas, la danza. Fomentamos la cultura y a la vez, esta cultura sirve de ocio. El proyecto nació porque nos preguntamos por qué todo este potencial no era utilizado para otras cosas. Y qué mejor utilidad que ayudando a la gente. Así se empezó a redactar, junto a la dirección del teatro, las líneas generales de lo que al final ha sido esto. El proyecto es mucho más ambicioso. Esto es sólo la punta del iceberg y veremos cómo se sigue desarrollando en el tiempo. Tocamos muchos palos.
A: ¿Cuál fue la actitud de Instituciones Penitenciarias cuando lo presentásteis?
J: Desde el principio les gustó y fue fabulosa la colaboración. Firmamos enseguida un convenio en en marzo de 2008, y en junio y julio ya tuvimos actividades. A partir de ahí, y de entrar en contacto con el mundo penitenciario, se nos empezaron a ocurrir muchísimas más cosas para hacer ahí adentro. En connivencia con ellos desarrollamos nuestra actividad.
A: ¿Qué más actividades desarrolláis relacionadas con la música y la cárcel?
J: Lo primero que se nos ocurrió fue hacer un taller, un encuentro. Es una vez a la semana, los martes. Ahora lo estamos haciendo en Valdemoro (aunque estuvimos previamente en Soto del Real). Lo coordina y lo imparte un profesor, musicólogo, José Luis Gil Carrasco, profesor de la Autónoma. El taller es muy amplio. Lo hemos ido moldeando. Empezamos impartiendo una historia de la música desde los inicios hasta la actualidad, centrándonos después en la ópera. El profesor en la clase va mezclando la ópera, el jazz... Tenemos un ciclo muy llamativo entre las actividades llamado “Todo es Música”. Una vez o dos a la temporada unimos en un solo concierto a un cantante de ópera con uno de jazz, o músicos de flamenco, de étnica... Lo último que hicimos fue unir a Miguel Ríos, José Menese y X Machado. Esta idea de “Todo es Música” la trasladamos allí. Durante el taller escuchamos diferentes tesituras en la voz, en el rock, en el pop, en la ópera... También trabajamos los sentimientos con la música y Pepe les pregunta esto qué te hizo sentir. Ayudamos a encausar la música para que se sientan bien. También proyectamos óperas después de trabajarlas, etc.
A: ¿Cuál fue la actitud de IIPP cuando lo presentásteis?
J: Desde el principio les gustó y fue fabulosa la colaboración. Firmamos enseguida un convenio en marzo de 2008, y en junio y julio ya tuvimos actividades. A partir de ahí, y de entrar en contacto con el mundo penitenciario, se nos empezaron a ocurrir muchísimas más cosas para hacer ahí adentro. En connivencia con ellos desarrollamos nuestra actividad.
A: ¿Qué más actividades desarrolláis relacionadas con la música y la cárcel?
J: Lo primero que se nos ocurrió fue hacer un taller, un encuentro. Es una vez a la semana, los martes. Ahora lo estamos haciendo en Navalcarnero (aunque estuvimos previamente en Soto del Real). Lo coordina y lo imparte un profesor, musicólogo, José Luis Gil Carrasco, profesor de la Autónoma. El taller es muy amplio. Lo hemos ido moldeando. Empezamos impartiendo una historia de la música desde los inicios hasta la actualidad, centrándonos después en la ópera. El profesor en la clase va mezclando la ópera, el jazz... Tenemos un ciclo muy llamativo entre las actividades llamado “Todo es Música”. Una vez o dos a la temporada unimos en un solo concierto a un cantante de ópera con uno de jazz, o músicos de flamenco, de étnica... Lo último que hicimos fue unir a Miguel Ríos, José Menese y Aquiles Machado. Esta idea de “Todo es Música” la trasladamos allí. Durante el taller escuchamos diferentes tesituras en la voz, en el rock, en el pop, en la ópera... También trabajamos los sentimientos con la música y Pepe les pregunta qué les hace sentir tal o cual música. Ayudamos a encausar la música para que se sientan bien. También proyectamos óperas después de trabajarlas, etc.
A: ¿Os sentís escuchados en los talleres que impartís?
J: Es increíble la participación que hay. Están tremendamente agradecidos a que alguien vaya de fuera a compartir con ellos. Para ellos no tiene precio. Pepe y yo hablamos muchas veces sobre esto, y es que tiene que ser muy duro estar ahí porque dejas de formar parte de todo. Ellos te lo cuentan así. Cuando llevamos al protagonista de La Bohème, a Aquiles Machado, después de ver la proyección, empezaron a preguntarle y él les explicaba los entresijos de la ópera... Fue muy interesante. Cuando va alguna persona , ellos siempre les dan las gracias porque alguien vaya a compartir su tiempo con ellos, porque así se sienten importantes, sienten que la gente es consciente de que están ahí. También ocurrió con la compañía de Antonio Gades. Ocurre con todos. Es impresionante.
A: ¿Cómo fue la experiencia de la compañía de Gades en Alcalá Meco I mujeres, la de los artistas en general?
J: Iban a hacer una versión adaptada de la suite flamenca. Nadie de la compañía quiso perdérselo y así se lo contó María Estévez, la hija de Gades, a las chicas de Meco cuando presentó el espectáculo. Puedes imaginarte los aplausos, las lágrimas... de todos los que estábamos allí presentes... Fue emocionante. Allí estuvo toda la compañía toda la mañana. Son situaciones en las que es muy fácil emocionarse. En ese momento las internas se sienten en libertad. Puede parecer un tópico pero es un sentimiento generalizado. Yo no puedo sentir como los internos y las internas cuando acuden a un espectáculo nuestro. Pero sí sé que lo que hay en el aire es tremendamente emotivo. Hay una comunión entre escenario y público que casi nunca hay afuera. Los artistas que van (también los que van a dar conferencias) se lo dicen siempre. Les dicen que difícilmente, afuera, han notado ese silencio tan especial, esa atención tan especial... y esa escucha tan especial. Es una situación tan límite la que vive allí un ser humano... Miguel Ríos decía: "Sé que yo ahora me marcho de aquí y ellos se quedan". Es la sensación de querer alargar ese momento mágico. Es muy difícil de explicar si no lo vives. Lo que se vivió la última vez en la cárcel de chicas fue impactante, incluso los medios de comunicación que asistieron por primera vez estaban impactadísimos.
A: ¿Cuándo será el próximo espectáculo en prisión?
J: Quiero hacer un concierto en junio. Tengo una idea preciosa. Pero claro, lo más complicado de todo esto son cuadrar las fechas. En junio empiezan los conciertos de verano... Pero no pasa nada porque normalmente tengo una idea que acaba en otra que también funciona.
A: La disposición de los artistas en este proyecto es muy importante, ¿no es cierto?
J: Es de lo más importante, la generosidad de los artistas. Todos los artistas que llevamos tienen unos cachés muy elevados y, si no fuera por ellos, no podríamos llevarlos porque el presupuesto es muy muy ajustado. Estos artistas son de los mejores que hay en el mundo. Y lo más asombroso es que los mismos artistas nos llaman y nos preguntan “cuándo me llevas a mí”. En ópera hay una generosidad impresionante. Se enfadan porque no los hemos llamado y ya han ido otros. Es emocionante... Ahora mismo, ya tenemos lista de espera para ir a las cárceles en ópera... en rock...
Solemos llevar personas conocidas para que presenten los espectáculos de los chicos porque ellos se sienten mejor cuando vienen a presentarlos. Por ejemplo, Iñaki Gabilondo o Juan Ramón Lucas, o Angels Barceló... Gran Wyoming... Se suman profesionales de todos los ámbitos. Hay gente que te dice que quiere ser nuestro locutor de guardia... Es estupendo porque es la idea, que este proyecto sea de todos. Se puede participar de mil formas: en centros penitenciarios, en hospitales... en las dos cosas... no hay barreras y muchas cosas por hacer.
A: Es curioso que en el mundo del Arte haya este compromiso y sin embargo, no exista esta misma disposición y compasión por parte de la sociedad.
J: Sí, pero fíjate... cuando en una sala hay dos que silban, suenan mucho más que todos los que aplauden. Cuando hay quienes dicen algo negativo como: “por algo será que están ahí, hay que castigarles”, esos que lo dicen son los menos pero suenan mucho más que el resto y, según de dónde vengan esos comentarios, pueden hacer mucho daño. A los que dicen todo esto y encima hacen comentarios como: “encima les llevan espectáculos” o aquello de “las cárceles son hoteles de cinco estrellas”... les diría, qué preferís que haya programas de entretenimiento y educación que les ayuden a encontrar una vía o realmente quieren que se les deje ahí abandonados... De todas formas, hay que tomar contacto para entender quiénes son los que están ahí adentro, porque hay algunos que son jovencísimos y nunca han tenido contacto con la cultura ni con muchos valores...
A: A raíz de tus contactos con la cárcel, tu percepción sobre la misma y las personas que la habitan ha cambiado...
J: No sólo esto, sino que mi forma de ver la vida, comparada a cómo la veía hace cuatro años, ha cambiado, e incluso, ha cambiado también lo que quiero hacer con mi vida y cómo lo quiero hacer, personal y profesionalmente. Tengo tres hijos y me sirve incluso para educar a mis tres hijos en unos valores de respeto. Ahora que puedo decir que conozco profundamente el mundo penitenciario desde adentro, sé que la inmensa mayoría de los motivos que llevan a una persona a vivir este proceso son errores, circunstancias, y que la mayoría no son delincuentes habituales. Ahí adentro hay una ganas locas de agarrarse a la vida de nuevo, de reinsertarse con más fuerza afuera (si es que alguna vez tuvieron la oportunidad de hacerlo), tienen ganas de hacer el bien...
A: ¿Por qué la sociedad estigmatiza a los familiares de presos y a los que han pasado por ella?
J: La gente, la sociedad, sabe que hay cárceles. Pero como a la mayoría de la gente cree que no le va a tocar nunca hasta que le toca. Hay tanta gente que pensaba que nunca le iba a tocar la cárcel... o vivirla como familiar, es lo mismo. La vida es muy difícil. Uno no se plantea cómo será la cárcel hasta que por una circunstancia te ves muy cerca. Una vez que te dan la oportunidad de ir (y en ese sentido agradezco enormemente al teatro la posibilidad de permitirme desarrollar esto y a Instituciones Penitenciarias por haber creído en el proyecto) te das cuenta de que incluso en los centros donde, dicen, son los más difíciles o las personas que son más difíciles... sentimos lo contrario. Mucha de la gente que habla mal de las personas que están dentro, no se dan cuenta que por un desliz, por lo que sea, se pueden ver allí adentro. O sus hijos. Estamos viendo un montón de gente que está en la cárcel, al margen de ideologías políticas, que ahí están. Banqueros de éxito para estudiantes de economía... cayeron también. Nunca sabes por dónde te va a venir. Es muy importante conocer quién hay ahí adentro.
A: ¿Crees que tienen oportunidades estos ex reclusos/as para incorporarse a la vida real?
J: No, después las cosas no son nada fáciles. Hay mucha utopía. Ojalá hubiera trabajo para ellos. Es la clave. Hay veces que sale la persona y aunque valga, el hecho de que haya estado en la cárcel se lo complica todo aún más. Yes que le puedes dar mucha formación a un interno, incluso formación universitaria (porque la UNED está también en algunos centros penitenciarios) pero si sales con tres carreras, has aprendido el teatro y quieres seguir... pues no es fácil como ahí adentro... Ellos ahí pierden la noción. SE llegan a creer que la vida va a ir muy bien cuando salgan. Es como cuando hacías la mili y pensabas que una vez hecha, y sólo por eso, ya todo iba a ir muy bien. Y luego ¿y...? Tengo esa sensación. Hay mucha gente ahí que estudia Derecho para entender lo que le está sucediendo... El problema realmente está afuera. Lo triste es que no se llega ni a plantear, y no depende de un gobierno, ni de un Ayuntamiento... Se necesita aquí una infraestructura de todo. Pero sobre todo, no hay que perder la esperanza, como ellos.
A: En el taller, por lo que nos cuentan nuestros socios, también les enseñáis los oficios del Teatro.
J: Sí. Pocos se imaginan que en el teatro hay infinidad de oficios que confluyen: ebanistas, carpinteros, electricistas, que participan en la función, en el mantenimiento... Nosotros llevamos a los profesionales de aquí para que les cuenten sus oficios: al maquinista se lo explica todo, los regidores... van también los músicos. Ala Malikian les explicó por qué se dedicó al violín. Directores de escena, dramaturgos, compositores... de todo les llevamos. Para que vean cómo es la vida en un teatro.
A: También llegásteis a formar una compañía profesional de teatro en Soto del Real.
J: Sí. En las tres temporadas que estuvimos en Soto del Real llegamos a formar hasta una compañía de teatro que se llamaba Último Recurso. Salió fenomenal. Intentamos incluso componer el libreto nosotros. Era para ópera. Ellos lo iban eligiendo todo y nosotros coordinamos el trabajo que está avalado por profesionales que les van dando pautas que ellos pueden seguir o no. La primera que hicimos se llamó Historias de un vagabundo. Los alumnos eligieron unos textos de José Luis Alonso de Santos que es el autor de Bajarse al Moro, que era de Vallecas. Eran varias historias cortas y ellos hicieron la escenografía... Una escenografía alucinante. Metían hastaSEgún la temática de cada pieza, les metíamos unas arias que ellos se aprendían en alemán, francés en italiano... las tocaban y cantaban ellos. Así que llamamos a José Luis Alonso de Santos para decirle que ellos habían elegido sus textos y que sería estupendo que asistiera al estreno. Él estaba encantado. Fui a por él yo mismo en coche y estuvo en el estreno, les dio consejos, les felicitó... Fue fantástico. Todo el mundo se brinda... No ponen ningún problema. La generosidad en esto es fundamental y es total. Debe ser por la sensibilidad que hay en el mundo del Arte y la Cultura.
A: Siempre actuáis en los centros penitenciarios de Madrid. ¿Planteamientos de ampliar horizontes?
J: Tenemos la idea de salir pero queremos tener claro cómo, que no cueste demasiado... Aquí cuesta bastante la infraestructura, los espectáculos.... Las actividades nos gustaría hacerlas por lugares. Creemos que el proyecto debe ir por toda España. Estamos pensando en algún centro del norte y en alguno del sur. En el centro que estamos pensando hay también un hospital que tiene mucho que ver con el centro... y no puedo dar más pistas. Así podríamos unir dos proyectos dentro de uno mismo.
A: En Madrid ¿habéis estado en todos los centros penitenciarios?
J: Menos en Estremera, y en Madrid II en Meco, hemos intentado. En los dos vamos a ir este año. Estremera es que está muy lejos y te llevas a un artista a setenta y tantos kilómetros... Pero lo haremos. Y en Madrid II hay que pensar algo distinto porque el escenario que tienen es complicado para hacer cosas. Pero iremos.
A: ¿Tenéis muchos apoyos de varias compañías?
J: Sí. Lo de las alianzas es primordial. Nosotros ponemos un granito pero si todos ponemos un granito se pueden hacer cosas grandísimos. Estos años hemos hecho cosas enormes pero con la Fundación Saludarte, con la Compañía Danza Y, con la Compañía de Danza Aliarco, con músicos amigos que van a todo... Siempre están ahí, en la cárcel, en el hospital con niños... Siempre hay gente que aporta. Este proyecto es bello porque en estos tiempos complicados uno vuelve a creer en el ser humano.
A: ¿Qué presupuesto barajáis para todo esto?
J: Lo hacemos con el prespuesto del Teatro Real, sólo de la producción. No pagamos caché, etc. Todo es de forma generosa. Tenemos 30.000 euros al año para el taller, las actividad en centros penitenciarios y hospitales y nos hemos comprometido en esta época de crisis a ahorrar. Tenemos esa posibilidad de hasta 30.000 pero este año 2011 hemos gastado 22.000 y pico y el año anterior 27.000. Vamos bajando el gasto porque es un compromiso que tenemos que tener todos. Aunque 30.000 euros con todo lo que se hace no es nada, es nuestro pequeño reducto de trabajo y sí queremos que esta necesidad de los departamentos es una responsabilidad porque trabajas con dinero público. Y en esta época de vacas flacas, más si cabe. Yo sería incapaz de pedir más. Creo que lo que hacemos está bien en intensidad, calidad, cantidad... Lo que busco es desatar el ingenio para hacer más con menos dinero. Es lo que hacemos. Todos los años hacemos una memoria final de temporada, empiezan en septiembre y acaban en julio. Cuando la ves todo junto te quedas impresionado de lo bien que se ha trabajado. Qué bien que un teatro como el Teatro Real haga esto. No me he encontrado a nadie que haya dicho lo contrario. Todas las personas quieren participar en esto: abogados, abonados, periodistas... Nunca he sentido tanta emoción en tan poco tiempo. Cada memoria está más completa y lo estamos consiguiendo con menos dinero. También con el paso de los años, sé organizarme mucho mejor. Antes iba a tientas. Vas aprendiendo a atar cosas. Pero lo más importante es la generosidad de los artistas, la dirección, la gente... que son los que te dan realmente la posibilidad.
A: ¿Cuál ha sido la experiencia con los familiares de los presos?
J: En Soto del Real, en tres años que estuvimos allí, hicimos varias veces funciones con la asitencia de padres, por ejemplo. Era tan importante para los chicos... De hecho quedó una pendiente que me persigue todas las noches (risas). Lo de los padres y también los abuelos (los familiares en general), me impacta mucho. Te vienen y te dan las gracias. Te abrazan... Esa es la compensación que tú tienes y no puede haber una mejor. Cuando me escribísteis vosotros para entrevistarme fue mucho mejor que si me escribiera el Herald Tribune. Los familiares cuando una institución como el Teatro Real está ahí presente en todo esto, se sienten más protegidos y no dejan de agradecértelo.
Javier Sierra Rodríguez ha sido y es el promotor del primer Observatorio de Sistemas y Políticas Penitenciarias de España (Cataluña, que tienen derivadas las competencias en materia de prisiones, cuenta con el suyo propio). Profesor de Política Penitenciaria de la Universidad de Murcia, y autor del Manual de Políticas Públicas Penitenciarias (ed. Universidad de Murcia, 2011), nadie mejor que él para contarnos en qué se traducirá concretamente la aparición en la escena penitenciaria de un observatorio que, desde un punto de vista universitario y científico, pueda señalar el funcionamiento de nuestro sistema penitenciario.
Afaprema:¿Cómo se fraguó la idea de poner en marcha este Observatorio de Políticas y Sistemas Penitenciarios?
Javier: El Observatorio es una iniciativa personal puesta en marcha con la idea de fomentar el conocimiento e investigación sobre la evolución y desarrollo de las diferentes políticas penitenciarias en España. Al mismo tiempo, una de sus principales finalidades es aglutinar la información básica principal del sistema penitenciario español al objeto de facilitar la realización de estudios comparados. El observatorio viene a ser una herramienta para investigadores, interesados, así como para los alumnos de Criminología y, en especial, de los que cursan el Máster en Criminología aplicada a la ejecución de penas que se imparte en la Facultad de Derecho de la Universidad de Murcia.
A:¿Van a realizar investigaciones sobre las cárceles españolas y sus problemáticas? ¿de qué tipo?
J: La principal vertiente de interés son las “políticas” penitenciarias, así como la comparación de sistemas penitenciarios europeos. Hasta la fecha uno de los temas que más ha focalizado nuestra atención es la sobrepoblación penitenciaria porque influye a la mayoría de las políticas penitenciarias como pueda ser en la de infraestructuras o la de recursos humanos. Los procesos de flexibilización normativa para facilitar alternativas a la reclusión y la política de dispersión de presos de ETA es también otra de nuestras áreas de trabajo actuales.
Además, la política penitenciaria la abordamos como “políticas” en plural, distinguiendo seis áreas diferenciadas en las que elaborar cuadernos de trabajo y estudios de caso que ayuden a través de su análisis conjunto, a tener una visión global de la política penitenciaria. Estas seis áreas son aquellas que engloban el “todo” de la actuación de los poderes públicos en la materia y se corresponden con la política de flexibilización normativa, la política de seguridad, la política de infraestructuras, de recursos humanos, de reinserción social y rehabilitación, así como con la política de salud penitenciaria.
A: ¿Cómo o quién os financiaría en el supuesto de llevar a cabo estudios? ¿y la web, cómo se financia?
J: Por el momento el Observatorio y la web del mismo funciona por sus propios medios gracias al soporte de la Universidad de Murcia y del Máster en Criminología aplicada a la ejecución de penas que dirige el profesor David Morillas. La principal producción científica y editorial viene originada del quehacer diario en nuestra labor docente e investigadora, un ejemplo de ello es el Manual de Políticas Públicas Penitenciarias que publiqué en septiembre de 2011 gracias a la edición financiada por el servicio de publicaciones de la Universidad de Murcia.
A: ¿Qué relación había mantenido usted hasta ahora, o sus alumnos del Máster Universitario Oficial en Criminología con la cárcel y el universo que la rodea: presos, familiares, funcionarios...?
J: Mi interés por el mundo penitenciario procede de una curiosidad científica, ya que no es un ámbito con el que tenga relación profesional más allá de la docencia. Inicié mi acercamiento a las políticas penitenciarias hace ya siete años, momento desde el que sigo con atención todo lo que acontece en materia penitenciaria. Por otra parte, el Máster lo cursan alumnos que procediendo de diversas disciplinas que varían desde la psicología, el trabajo social, la politología, la sociología o el derecho, muchos de ellos ejercen profesiones vinculadas con el ámbito penitenciario, desde funcionarios de prisiones pasando por policías, jueces o fiscales.
A: ¿Cómo valora la implicación (o no implicación, mejor dicho) de las diferentes administraciones cuando se trata de encarar los problemas y las necesidades de los presos y sus familiares?
J: En el ámbito penitenciario observamos una amplia unidireccionalidad de la mayoría de las políticas que se llevan a cabo y quizás el aspecto en el que más queda por hacer es precisamente en incorporar con mayor fuerza a las organizaciones, no sólo las que trabajan en la reinserción y tratamiento que muchas de ellas ya tienen una amplia colaboración con Instituciones Penitenciarias, sino también las que aglutinan a los familiares.
A:¿Por qué cree que existe en España esta gran desprotección institucional hacia las familias de las personas presas?
J: El principal motivo es por la connotación de castigo que posee el propio ámbito penitenciario. Se da por supuesto (al margen de la finalidad resocializadora) que las personas que están en la cárcel es por algún motivo. Ello lleva a que el sufrimiento de las familias o el papel que pueden desempeñar en reinserción no sea algo que interese políticamente o que despierte la atención de los medios. Actualmente pasa desapercibido, lo que lleva precisamente a la falta de protección institucional o de dotar de importancia a la labor que podrían hacer para ayudar a sus familiares para su reinserción.
A:¿Qué opinión le merecen las actuales políticas criminales y penales españolas?
J:
Centrándonos en el ámbito normativo y de la regulación penal, si hay una palabra que pueda calificar las políticas actuales en relación a sus efectos en el ámbito penitenciario es la
contradicción. En los últimas dos décadas hemos experimentado el Código Penal de 1995 que llevó a un aumento de la población reclusa por motivos variados, entre ellos, el incremento de penas en
delitos como robos, hurtos o tráfico de drogas, también al dificultar el acceso a la libertad condicional o suprimiendo la redención de penas por trabajo. En 2003 la “contrarreforma”operada en el Código Penal abrió la mano con una mayor flexibilidad, pero han surgido normas en años posteriores
que tipifican delitos en materia de igualdad de género y seguridad vial, lo que nos lleva a un interrogante sobre el modelo que queremos en España: un modelo carcelario o uno que nos lleve a
penas alternativas a la privación de libertad y en todo caso a formas especiales de ejecución.
A: Cuáles son, según tu punto de vista, las causas de la masificación que existe en las prisiones españolas.
J: La respuesta obvia sería que faltan plazas en centros penitenciarios, pero las causas van mucho más allá y están relacionada con el propio modelo penitenciario español en el que todavía queda mucho por hacer. Para empezar hay causas relacionadas con el contexto sociopolítico en el que impera un mayor énfasis en el castigo alentado por los medios de comunicación, algo que tiene su influencia al impregnar la actuación de los legisladores y de los jueces, en tanto que deben atender a la realidad social para dictar sentencias. Aparte la regulación normativa no está ayudando al tipificar nuevos delitos, lo que no tendría mayor trascendencia si al mismo tiempo se estableciesen unos mecanismos eficaces que permitan las penas alternativas o bien ejecutar las penas a través de formas que no supongan el internamiento permanente en un centro penitenciario. En definitiva, es un problema de cultura social y de modelo que por el momento no parece que vaya a ser modificado.
A: ¿Qué objetivos os habéis planteado con el Observatorio a grandes rasgos? ¿cuáles a corto plazo?
J: En primer lugar el objetivo es consolidar el Observatorio como tal, ya que sólo lleva funcionando prácticamente un año y no tiene una estructura formalizada en el seno de la Universidad. La idea es implicar en este proyecto a más profesorado de diferentes disciplinas y organizar jornadas de divulgación cuando se finalicen las distintas investigaciones que estamos llevando a cabo. A largo plazo convendrá solicitar financiación para la puesta en marcha de un proyecto de investigación específico de análisis de políticas públicas penitenciarias.
A: Su página muestra diferentes actores y ámbitos que juegan un papel en el mundo de las prisiones. ¿Con qué finalidad ha realizado esta
clasificación?
J: Desde la Ciencia Política, ámbito al que pertenezco, nos interesa mucho conocer el papel que desempeñan los actores en los procesos de decisión y puesta en marcha de políticas penitenciarias, por eso distinguimos entre actores institucionales, políticos, sociales y técnicos. A su vez diferenciamos entre ámbitos, ya que la capacidad de cada actor de influir en la toma de decisiones varía en función de la política concreta. Además, la existencia de diferentes sistemas penitenciarios como sucede en España, al distinguir entre la Administración General del Estado y la Generalitat de Cataluña, hace que en cada sistema tengan relevancia actores diferentes, dando lugar a un mapa de relaciones entre actores determinado.
A: ¿Habéis detectado cuáles son las principales necesidades de los actores más arriba mencionados: presos,
familiares de presos, funcionarios o de los ámbitos (económico, laboral, sanitario, psicológico, familiar, social...?
J: Cada actor tiene unos objetivos, intereses, capacidad de influencia y recursos en función de la política y del entorno en el que se mueve. Precisamente analizamos los intereses de cada uno y su comportamiento ante la formulación de políticas penitencias con la finalidad de medir cuáles son los factores y agentes clave que consiguen que una política o decisión se tome de una forma o en una dirección determinada. En el caso de los familiares de presos observamos que la potencialidad de recursos es amplia, pero falta una organización fuerte y sobretodo una visibilidad que les permita adquirir una legitimidad como negociador para participar en las decisiones políticas. Si hay un tema que afecta a la mayoría de actores es precisamente la cuestión de la sobreocupación, cada actor le da su lectura, para Instituciones Penitenciarias puede ser un incumplimiento de la normativa y el origen de problemas adicionales que ponen de manifiesto actores como los sindicatos de funcionarios que achacan a la masificación ser una causa de inseguridad e insalubridad, así como una barrera a la reinserción. Algunos de estos discursos son compartidos por familiares que se ven especialmente afectados cuando sus allegados cumplían condena en prisiones de otras provincias por no disponer de plazas, extremo que ha sucedido, por ejemplo, con la prisión de Sangonera La Verde (Murcia) hasta la apertura del nuevo centro en Campos del Río.
A: ¿Cómo os planteáis la distribución de vuestras investigaciones o vuestros estudios?
J: En el ámbito académico existen multitud de revistas científicas sobre cuestiones criminológicas y específicamente sobre temas penitenciarios a las que mandaremos debidamente los artículos que procedan sobre los principales hallazgos y conclusiones a los que se lleguen. No obstante, nos interesa llegar a las organizaciones que trabajan en el ámbito penitenciario, como AFAPREMA, o que investigan estas cuestiones, por lo que estamos en pleno proceso de darnos a conocer y establecer contactos que nos permitan una mejor difusión de nuestros artículos, libros e investigaciones. Aparte, como hoy en día la principal vía de divulgación general es internet, aprovecharemos debidamente la web del Observatorio.
A: ¿Cómo se podría potenciar el debate ciudadano en torno a la realidad de nuestras cárceles, que pasa tan
desapercibida para los grandes medios?
J: El problema al que se enfrenta el ámbito penitenciario es que sólo pasa a la agenda pública y de los medios de comunicación cuando se produce una conducta antisocial de especial crueldad o por reincidencia, también cuando se dictan sentencias blandas o se prevé una pronta salida de prisión de personas que han cometido delitos de extrema gravedad debido a las contradicciones de nuestra legislación penal y de menores.
Se pasa por alto, por tanto, el resto de las situaciones ordinarias, que son la mayoría de ellas, y que no se visibilizan porque generan menos expectación o por esa consideración que pasa por alto cualquier visión benevolente de los presos, más allá de la que se muestra respecto a la finalidad reinserción.
La solución para visibilizar aquello que no se ve, creo que puede pasar por la necesidad de un mayor tejido asociativo de los familiares mejor organizado y que sea capaz de poner de manifiesto las bondades de las penas alternativas, de las formas especiales de ejecución, de su papel para ayudar en la reinserción de sus familiares y, sobre todo, de la existencia de una mayoría de presos que pasan desapercibidos.
Nùria Güell quería ser artista desde pequeña. Estudió Bellas Artes pero sufrió la típica crisis existencial porque notaba que no podría hacer nada a nivel social. Un día se le ocurrió estudiar Derecho aunque abandonó la idea. Pero sin darse cuenta su trayectoria le ha llevado a fusionar estas dos inquietudes en una sola: Arte y Justicia, tratando de modificar la situación a nivel real, no en un cuadro. Su último proyecto es éste: visibilizar a los FIES. Nos cuenta cómo ha sido.
A: ¿A qué te dedicas?
N: Soy artista. Lo que hago es analizar la ética de las instituciones que nos gobiernan. He trabajado con la escuela, la policía, los bancos... y tenía que pasar por la cárcel en algún momento. Representa, es el castigo. Este proyecto consiste, como los anteriores, en una aplicación legal desplazada. Tomo una ley. En el caso de los bancos, la política monetaria. Aquí tomé la ley penitenciaria, en concreto el régimen FIES. Aquí la aplicación desplazada es muy metafórica. Me puse en contacto con presos del régimen FIES y les pedía si me podían mandar un dibujo, un poema, una carta, a modo de reclamación... Todo este material se lo he ido enviando al Ministro de Justicia, a Francisco Caamaño que es quien volvió a legalizar el régimen FIEs en 2011, a su casa de descanso.
A: ¿Cómo conseguiste la dirección del antiguo Ministro de Justicia?
N: Contraté una empresa que rastrea información personal en ficheros de bases de datos. Me cuadraba hacerlo así porque los FIES también son ficheros de internos de especial seguimiento. De alguna manera, es que cuando el ministro va a desconectar ya de su trabajo, ahí le llegan los poemas y los dibujos. Cada día le voy mandando uno. Es como aplicarle una tortura blanca al Ministro.
A: ¿Y qué papel juegan los grandes medios de comunicación en tu proyecto?
N: A los responsables de la sección de Justicia de estos medios les he hecho llegar, a sus lugares de trabajo, un sobre negro con una invitación personal para explicarles que los presos me habían mandado todo este material para darle visibilidad. Tengo constancia de todos lo s medios que han recibido el sobre, así que se verá quién puede o quiere cubrirlo y quién no viene.
A: ¿Por qué el Ministro de Justicia y por qué los medios?
N: Me parecen las dos instituciones responsables de que este tema continúe vigente. El Ministro lo aprueba y los medios no lo visibilizan. Son cómplices de que la población no sea consciente.
A: ¿Cuánto tiempo te ha llevado?
N: Un año llevo. Me costó mucho encontrar los datos de la gente que estaba en FIES. Y como no tenía previamente contacto con la cárcel, aún más. Me fueron dando más direcciones a medida que crecía el proyecto. Me han escrito presos que yo no había contactado y se ha ido corriendo la voz entre ellos.
A: ¿Algunos de estos presos FIES han sufrido represalias por ponerse en contacto contigo?
N: Algunas cartas son anónimas y otros me han pedido que por favor, publicara la carta sin su nombre. Otros en cambio, pedían que se publicara su nombre.
A: ¿Cómo contactas con los primeros presos FIES que tienen el correo intervenido?
N: Las direcciones me las pasaron en principio grupos anarquistas que me enviaron las listas por correos encriptados. Un grupo de Barcelona y otra gente de aquí.
A: En origen, el proyecto era un poemario, ¿no es así?
N: Mi primera idea era hacer un poemario con todo el material. Pensaba que si hablaban claro en sus cartas, pensaba que no me llegarían las cartas puesto que están intervenidas. Pensé que a través del arte, poemas y dibujos, a través de la creación artística sería más fácil. Pero me llegaban cartas muy explícitas y además, hubo una cuestión de presupuesto, porque el poemario estaba pensado para que algún diario lo tirara como suplemento cultural para llegar a la mayoría de la población. Pero cuesta mucho. Así que pensé en la rueda de prensa para que llegara a los medios.
A: La rueda de prensa la ofreces apoyada por la Coordinadora para la Prevención de la Tortura y un preso FIES.
N: Sí. Sentía la necesidad de estar apoyada por especialistas. Yo he investigado mucho pero no soy especialista en la materia. Entonces quise encontrar a alguien que supiera de tortura institucional y quería un testimonio que lo hubiera vivido. Era un tema tan ajeno a mí que cuando hablé con Amadeu Casellas y me dijo que sí, que lo veía factible, entonces tiré para adelante.
A: ¿Quién te ha financiado el proyecto?
N: Ad Vic que me seleccionaron el proyecto y me daban respaldo económico e institucional y esto me protege. Y Off Limits que me contactaron para invitarme a la residencia de artistas. Les conté el proyecto en el que estaba y enseguida me apoyaron.
A: ¿Cuál fue la parte más dura del proyecto?
N: Responder a estos presos. Tuvimos, además, que posponer la rueda de prensa porque cartas que habíamos enviado les llegaban un mes después, por ejemplo. Todo ha ido muy lento. Toda la información que ellos te cuentan... La realidad supera la ficción. Tenía que responderles pero no podía. Me dejaban sus cartas echa polvo. Inconscientemente dejaba los días pasar porque todo lo que le podía decir me sonaba irónico: “Espero que estés bien”. O en navidad: “Feliz año nuevo”... A nivel emocional y psicológico ha sido bien fuerte. Me atormentaban mucho los relatos de tortura física.
A: ¿Te describían estas torturas? ¿Eran o podían ser explícitos?
N: Sí, me contaban cómo los ataban y los dejaban así tres días... Pero muchos de los presos me decían que era más dura la tortura blanca, la psíquica, que la física. Cuesta más repararla. Por ejemplo, estar 3 meses esperando para un vis a vis o para una llamada y que el mismo día, diez minutos antes te digan que no... Les dolía mucho más que una paliza. Eso me impresionó.
A: Las categorías o los tipos de FIES son cinco: Fies 1, control directo (internos considerados especialmente peligrosos); Fies 2 (delincuencia organizada); Fies 3 (Bandas armadas); Fies 4 (fuerzas de seguridad y funcionarios) y Fies 5 (características especiales). ¿De cuáles has recibido más material?
N: Muchos son FIES 1 y otros no están en FIES pero están en aislamiento o en control directo.
A: ¿Contactaste con algunos familiares de FIES?
N: Sí porque el preso me pidió que hablara con su mujer, con Ángela Sánchez, que está llevando toda la lucha desde ahí fuera sola.
A: ¿Algo te dio miedo?
N: Sobre todo los testimonios de presos que están cumpliendo condena por algo que no han hecho o por cuestiones ideológicas, por escribir según qué artículos que dicen que era colaboración con banda armada... Te das cuenta de que las leyes son una cosa y el poder es otra. También la impunidad con la que se hace todo en la cárcel y en el FIES en concreto. Son torturados... pero si ellos quieren denunciar la tortura la tienen que denunciar al propio torturador y las represalias son peores. Los mismos carceleros se auto lesionan para poner en el parte que ha sido al revés. Muchas cartas coinciden en que esta práctica es sistemática por parte de los carceleros.
A: ¿Qué hay de las cámaras de seguridad de las prisiones?
N: Algunos de estos presos coinciden en explicar que cuando quieren, estos mismos carceleros, borran las grabaciones. Me parece increíble.
A: ¿De los centros penitenciarios desde donde te han escrito, en cuáles has podido detectar un foco, digamos, de abusos de autoridad y malos tratos?
N: No me he fijado pero en la web he colgado todo el material para que se haga público una parte del material, por diferentes criterios: suicidios, medicación... Y también por cárceles. Hay algunas, como Herrera de la Mancha, es como que llevar a alguien ahí... es...
A: ¿Qué camino seguirá este proyecto?
N: Luego se presenta en Barcelona y en Vic en el centro de arte contemporáneo, con el video de la rueda de prensa, las cartas, todo el proceso... Lo de Off Limits es una de las partes del proceso.
Tony Rico, El Santo es un exrecluso que ahora disfruta de su libertad pero que cuyo paso por alguanas cárceles españolas (sobre todo madrileñas) le ha dado para escribir un libro, Pagando Mako, en el que relata sus experiencias vividas en prisión, entre las que abundan los capítulos dedicados a la corrupción dentro del sistema penitenciario. Estuvimos en la presentación de este libro que, según dice su autor, no será el único, ya que se ha propuesto "dar a conocer la verdad del mundo de las prisiones", eso sí, sin dejar de lado el humor, porque como bien dice "lo que no te mata, te hace más fuerte".
Afaprema: ¿Por qué te cubres el rostro? ¿es márketing o miedo a represalias?
Toni: Miedo a represalias no tengo porque vivo en Mónaco. La cuestión es que mi mote de joven era 'El Santo' porque daba muy buenos golpes, y también por un luchador de lucha
mexicana. Esos luchadores salen de barrios de la calle. Como soy también un guerrero, he salido de la calle, sin padres, sin familia... me pusieron de mote El Santo, así que, sin faltar
al respeto al verdadero Santo, y dejando claro que soy Tony Rico 'el Santo', he tomado esta apariencia, también por guardar un poco la confidencialidad.
A: En tu libro, ¿das nombres y apellidos de corruptos dentro de la prisión?
T: No, sólo doy nombres de un director de cine Pablo Lapiedra, de cine erótico, porque me dio su permiso y del Robin Hood de los presos, un señor que atracaba bancos para
repartir el dinero entre pobres, que también me dio su consentimiento. Del resto de presos sólo doy siglas. Y de los funcionarios corruptos doy siglas y los nombro por sus motes.
A: ¿Das nombres de empresas privadas?
T: No porque cuando entra un interno a la cárcel ya está montada y funcionando. Sería una temática para otro libro. Tengo pensado hablar más adelante de los chanchullos que
ocurren con la comida, con los productos que se compran al exterior a empresas privadas que abastecen... porque una cárcel es una miniciudad. Hay talleres a los que la gente, los presos, van a
trabajar y cobran sueldos irrisorios, 300 euros. Pero yo me he querido centrar, en esta ocasión, en hablar del movimiento de droga, alcohol, teléfonos móviles, ordenadores, palizas que se
compran-venden dentro... La mafia de dentro de la prisión.
A: ¿Cuánto le cuesta a un preso comprar un teléfono móvil en la cárcel?
T: Bueno, en el libro lo cuento. No hay un precio establecido. Lo que hacen es meter los móviles más baratos que hay pero que tengan 3G para evitar el inhibidor de frecuencia que
suele ser muy obsoleto. Su precio está en torno a los 500€. De hecho, yo he hecho negocios con funcionarios que se los quitaban a otros presos para que los distribuyera de nuevo yo con mi gente,
y una vez distribuidos de nuevo, se los volvían a quitar, y nos los devolvían... y así continuamente, previo pago. Había que cambiarles las carcasas y tal pero... en fin. Botellas de wisky, 100€.
Pero wisky peleón. Un gramo de cocaína, 400 o 300€. Depende de la oferta y la demanda.
A: ¿Cómo entra toda esta droga en prisión?
T: Es más fácil encontrar droga dentro de prisión que en la calle. Hazte una idea... En la calle, yo, aunque era delincuente, no consumía. Me iba a las discoteca y normalmente no
tenía ni idea de quién vendía cocaína, heroína... Pero en la cárcel, desde el momento en que entras, ya lo sabes porque te lo están vendiendo por la cara. Los familiares, indudablemente, pueden
meter droga pero cantidades pequeñas, tal vez cinco, seis gramos, diez, veinte gramos, pero no kilos. Pero cuando se han cogido grandes cantidades (y para comprobarlo sólo hay que consultar
internet) resulta que no han sido los familiares de los presos. Los cuchillos, pistolas-bolígrafos de calibre 22... Todo eso no pasa un detector de metales. Entonces ¿cómo entra? Hay gente muy
avispada que sabe que hay formas de evitar el detector con papeles especiales de carbón, plata... Pero eso no lo hace la señora mayor que va a visitar a su hijo. ¿Quién lo hace entonces? Al
funcionario no se le registra cuando entra en prisión. No lo van a registrar sus compañeros a no ser que haya una ordenanza del director, pero que va a durar dos días, como mucho. Hay directores
que luchan porque esto no sigo ocurriendo pero es un tema que, al final, se les escapa de las manos.
A: ¿Se da la corrupción en todas las cárceles?
T: En todas las cárceles se da. Es algo intrínseco a la cárcel. Porque allí está lo “peor de la sociedad”, aunque por supuesto “no están todos los que son ni son todos los que
están”. En España, la diferencia es que la corrupción en las cárceles está muy soterrada, muy matizada. Se trata de dar una imagen rigurosa, normativa, seria y no es así. La mayoría de
los funcionarios de prisiones españoles no están preparados para nada. No tienen ningún tipo de preparación, ni operativa, ni táctica, tampoco van artillados. Se parecen más al portero de
una finca en la Gran Vía que a otra cosa... No tienen preparación psicológica, ni habilidades humanas.
A: ¿Tantos funcionarios de prisiones corruptos hay en las prisiones?
T: Corruptos hay en todos los lugares. Hay camareros corruptos que cogen dinero de la caja; hay empleados corruptos en todas partes que si se pueden aprovechar, se aprovechan...
Hay tantos como funcionarios de prisiones corruptos... o policías corruptos... Ha habido, hay y habrá siempre.
A: ¿En cuántas prisiones ha estado usted y cuál de ellas le ha parecido la más corrupta de todas?
T: La primera vez entré en Soto del Real, luego fui a Ocaña II (que es muy antigua): para llegar a tu pasillo, tienes que pasar por un laberinto de pasillos sin cámaras. Dos
funcionarios para quinientos tíos en un patio. Imagínate. Y allí hay arsenales de armas escondidas. A mí me ha tocado llevar cuchillos y pinchos encima. De hecho creo que aparece en la foto del
libro uno que me intervinieron a mí, porque yo los terminaba muy bien. Era muy meticuloso. (Cosas que aprende uno en el pueblo). Entonces, Soto, Ocaña, Valdemoro, Navalcarnero, Aranjuez,
Fontcalent, Victoria Kent... De todas ellas... Navalcarnero o Navalcatraz, como se le llama, es la más corrupta que he conocido. Allí sufrí algunas torturas. En la época en la que pasé por allí,
tenía de abogado a Rodríguez Menéndez, que en aquella época era de los mejores abogados, pero, incluso a Emilio, que había sido amigo de Felipe González, le costaba sacarme del lío tal y como
habían organizado el tema. Estaba puteado, metido en un calabozo, atado. Entraban dos funcionarios de tanto en tanto a darme palizas. Y no es que fuera rebelde pero tenía entonces 25 años, me he
criado solo en la calle, sin padres y he aprendido a defenderme. Fueron dos etarras, fíjate la casualidad, que son gente que opino que tienen que estar en la cárcel, los que me ayudaron. Cuando
les dije que tenía al abogado que tenía, me dejaron llamar desde su móvil, porque los funcionarios no me dejaban llamar a mi familia. Mi familia venía a verme a la prisión y los corruptos no los
dejaban entrar. Lo tenían bien montado. Entonces los abogados de los etarras llamaron a Rodríguez Menéndez y él movió toda la parafernalia para que pudiera salir de allí.
A: ¿Podrías explicar en detalle cómo era la situación de tortura?
T: Lo único que puedo decir es que lo que no te mata te hace más fuerte. Yo soy un tío sentimental y las cosas me afectan mucho. Ahora soy capaz de aguantar las cosas, aunque me
afecten, con mucha más entereza. El nivel de puteo es.... hay que vivirlo. No se puede explicar con palabras.
A: ¿Qué hace un Juez de Vigilancia Penitenciaria en un caso así?
T: Hay de todo. En Navalcatraz hay uno malísimo ahora mismo. Es un papel difícil, porque si a él le llega un informe de un funcionario en el que dice que usted vende droga,
aunque sea mentira; que fabrica pinchos, que agrede a los internos... Eso llega a la Junta de Tratamiento, y de ahí, se traspasa al Juez de Vigilancia Penitenciaria, y éste siempre creerá a los
funcionarios. Los abogados penitenciarios son los que se tienen que encargarse de desmontar esto. Hay Jueces de Vigilancia Penitenciaria que cuando ven que hay muchísimas denuncias de internos
actúan. Otros ni si quiera eso. En una ocasión, recurrí al JVP un parte y me vino denegado el tercer grado, que ni si quiera lo había pedido.
A: Según tu experiencia, qué puede hacer un familiar cuando sabe que a un hijo, hermano, pareja... lo están torturando física o psicológicamente dentro de la cárcel. ¿Se puede hacer
algo?
T: En esos casos hay que tener la cabeza fría y ser muy operativo. Es como cuando vas a realizar un trabajo. Lo primero que haría sería irme al Juez de Vigilancia Penitenciaria
que le corresponda y acto seguido ir a hablar con el Director y el Subdirector de Seguridad de la prisión, porque no tienen por qué saber lo que está ocurriendo. Hay funcionarios que dan palizas
y el Subdirector de Seguridad no lo sabe. En mi libro lo cuento. Pero también hay que ponerlo en conocimiento del Defensor del Pueblo y de la prensa. Hay algunos periodistas que se atreven a
publicarlo. Hay periodistas todavía honorables y que hacen su trabajo.
A: ¿Has tenido muchos altercados con funcionarios de prisiones?
T: El altercado con el funcionario hay que intentar evitarlo a no ser que te estén zumbando. Si te están zumbando la marraca, tendrás que revolverte, porque te van a currar
igual. Claro que he tenido que defenderme muchas veces. Pero si la tienes con un funcionario, te abren otra causa porque es atentado contra la autoridad. Llevas las de perder y si estás pagando
cinco años te puedes encontrar con ocho años más por defenderte, así por la cara.
A: Los funcionarios corruptos de los que hablas en tu libro, ¿tenían el mismo trato con todos los presos?
T: He visto alguno que otro con una ideología política muy nacionalista que han puteado a los presos etarras. Yo mismo lo he visto. Hay algunos que se dedican a putearlo y luego
están los otros, los funcionarios que son serviciales con los etarras hasta el punto de que el preso parece que es un señor feudal y que hay una estructura de poder piramidal, en la que el
funcionario está para servirle. El tema del preso político es diferente. Se trata diferente. Tiene detrás una infraestructura enorme. Mucho dinero, muchos abogados... mucho peso político.
Demasiados intereses en juego.
A: Pero tú también te has beneficiado de esa corrupción allí dentro...
T: Por supuesto. A quién no le gusta beberse un poco de ginebra o comerse unos langostinos a final de año. O tener un teléfono móvil allí dentro...
A: ¿Qué opinas del elevado número de prisiones que se han construido en los últimos años?
T: Creo que es el negocio. Así hay trabajo para abogados, procuradores, policía, funcionarios de prisiones... Genera una industria, porque aquello es una ciudad a la que
abastecer: víveres, comida, electricidad, agua, todo tipo de productos... Desde arriba se impulsa esta industria porque cuanto mayor cantidad de internos, mayor presupuesto habrá. Y de un
presupuesto de, imaginemos, 500 millones de euros, será más fácil, llevarte para la saca (como diría José Mota) dos o tres kilitos sin que nadie abra la boca, que de un presupuesto de 100, que se
notará más.
A: ¿Qué opinas de la Justicia española?
T: Aquí en España, si tienes dinero, recursos, familia, saldrás antes (tendrás antes los permisos, antes todo...). He conocido gente que ha pagado mucho y gente que ha pagado
mucho menos.
A: ¿Teme represalias por la aparición de este libro.?
T: Repito, no vivo en España. No tengo pendiente nada con la justicia. El libro sólo hace hablar de una corrupción que se puede consultar por internet. Si uno pone en google
“funcionarios de prisiones detenidos” encontrará páginas y páginas. Así que podrán criticarme pero es una cosa que, hablemos en español porque soy de Lavapiés, me la repampinfla.
Cesar Manzanos es uno de los fundadores de Salhaketa, una asociación que cumple 30 años y cuyo discurso anti cárceles (como institución y como realidad
práctica) tiene argumentos suficientes para tumbar a quienes celebran la construcción de macrocárceles y de nuevos tipos de centros como la gran panacea. Justo ahora, cuando está a punto de
finalizar el Plan de Amortización de centros penitenciarios 2002-2012, nos detenemos para realizar un balance de por qué se está dando una situación de construcción imparable de centros, y si es
ésta la verdadera solución a un problema real.
Alvar Chalmeta: Las macrocárceles son presentadas por Instituciones Penitenciarias como avances que mejoran la situación de las personas presas pero son duramente contestadas por colectivos que trabajan con las personas presas. ¿Cuáles son las críticas que hacéis a las macrocárceles?
César Manzanos: Básicamente, el modelo de macrocárcel es un modelo que viene importado de los modelos penitenciarios que están impulsados por las empresas multinacionales,
fundamentalmente con sede en los EE.UU., como la Washington SL International que, empezaron hace ya varias décadas con el modelo de Ma.car. Básicamente, porque es un sistema de construcción
barato, un sistema modular de cárcel, con lo cual tiene mucha versatilidad para poderse construir y, en segundo lugar, es un modelo que tiene muchas ventajas en cuanto lo que es el propio negocio
de las Ma.car : el mantenimiento de estas infraestructuras es caro. Con lo cual, quien construye estas macro-prisiones-cárceles luego, en muchas ocasiones, también gestiona cuestiones
relacionadas con su mantenimiento, su reparación, abastecimiento... Así pues el negocio no está sólo y tanto en la construcción de las cárceles como en su mantenimiento. Por ejemplo, la
macrocárcel de Nanclares, la que han construido aquí, ha costado 116 millones de euros pero se calcula que cuesta entre 30 y 40 millones de euros mantenerla anualmente. Todo el negocio que hay en
torno a estos macrocentros representa un volumen importante del negocio de la industria penal.
De cara a los presos y los familiares es que no hay inmediatez o intermediación en las relaciones. Es decir, los funcionarios ni siquiera conocen a los presos, hay sistemas de vigilancia
electrónica que abren y cierran las cancelas, los funcionarios no tienen por qué tener relación personal sino que todo se realiza con sistemas de vigilancia electrónica, no hay conocimiento ni
contacto... En estas prisiones de más de 400/500 personas, lógicamente, lo que tiene es mayor importancia (que no es poca ya en las cárceles menores) los criterios de vigilancia y contención
sobre cualquier otro criterio de relación humana. Ya no digo de reinserción o rehabilitación o cosas similares. Se deshumanizan las relaciones porque no hay relación cara a cara entre los
funcionarios, las personas presas y sus familiares. Todo esto, lógicamente, tiene que ver con que las macrocárceles están pensadas para reforzar la vigilancia y la contención. Muchas veces,
atentan contra derechos fundamentales. Las macrocárceles tienen instalaciones, que es lo que muchas veces las industrias mediáticas reflejan cuando describen éstas: que si tiene una piscina
terapéutica, que si tiene un taller de no sé qué... pero son espacios a los que, por cierto, los presos acceden de manera muy circunstancial, y no son lugares de uso habitual, de acceso
libre. Muy al contrario. Pero lo que nunca enseñan es que, por cierto, los accionistas de las empresas mediáticas son accionistas de las empresas que están construyendo las macrocárcles, las
concesionarias que tiene a nivel nacional, personalidades como Mayor Oreja, como las Koplowits, o como Botín. Lo que no enseñan es que por ejemplo las celdas –cuando la ley dice que tiene que
haber una unidad habitacional por preso– , son celdas donde hay dos presos y además son celdas en las que duermen en literas, en un espacio muy reducido y con el agravante de que estas celdas se
están construyendo para que los funcionarios tengan un control visual rápido –es decir priorizar la vigilancia– de tal manera en las que los váteres no tienen puerta. Así que si estás sentado en
el retrete, desde la puerta, los funcionarios ven si estás haciendo cualquier necesidad. Esto atenta directamente contra el derecho a la intimidad y el derecho al trato digno. Es decir, contra
derechos fundamentales que deberían preservarse, y generalmente atentan contra el propio orden contitucional o contra la propia ley penitenciaria.
A: Denunciáis que la construcción de más cárceles favorece sobre todo a la industria del control del delito ¿Quién conforma esa ‘industria’, cómo sacan beneficio con la construcción de nuevas cárceles?
C: La industria de control del delito es la que se está encargando progresivamente de sustituir el estado social por el estado penal. Básicamente estamos asistiendo a un panorama
que viene de las políticas de ley y el orden de EE.UU. que se fundamenta en la idea de la tolerancia cero con la pobreza, con la disidencia, con la extranjería, y tolerancia total con el delito
económico, con los delitos que atentan contra los intereses generales, respaldan los genocidios, contra el legalismo económico, que atenta contra los derechos humanos en todo el mundo. Estas
políticas permiten construir un negocio, la llamada industria del control penal que lo que hace es generalizar el castigo penal a todo el cuerpo social. Es tratar de punir cualquier tipo de
acción –real o potencial– en los sujetos que formamos parte de la sociedad de tal forma que siempre nos vamos a sentir que somos delincuentes potencialmente. Claro esta industria es un sistema
global, no solo es la cárcel o el sistema policial o el sistema de justicia criminal. Es la generalización de estos conceptos a todos los ámbitos, a lo que puede ser el vecindario, la familia, la
escuela… Se va generalizando la idea de una sociedad donde los conflictos tienen que ser castigados, tienen que ser penalizados. Qué supone esto, pues que está creciendo esta industria penal
hasta el punto de que ahora, por ejemplo, alguien que va en un coche no es un conductor sino que es un potencial delincuente. Así se generalizan las sanciones relacionadas con los delitos contra
la seguridad vial.
Esta industria opera de una manera muy sencilla: incremento de la inversión pública en gastos que tienen que ver con la penalización, operarios judiciales (jueces, fiscales, abogados…),
policiales, y luego, todo ese cuerpo que hay paralelo de psiquiatras, médicos, asistentes sociales que trabajan en ámbitos más blandos del control y en medidas que se llaman complementarias o
programas complementarios a lo que se llama el encierro tradicional, supuestamente para procesar a personas que no van a ser integradas en una prisión. Por ejemplo, los menores. Antes los jueces
o los dejaba en la calle o los internaba. Ahora no, tienen toda suerte de medidas (libertad vigilada, etc) que son parte de esta industria penal. Claro hay mucha gente que vive de esto. El
ejemplo de la cárcel es el más recurrente: en el Estado español tenemos un total –sumando las cárceles de Catalunya– de 75.000 personas presas, un total casi de 30.000 funcionarios de prisiones
que cobran de mantener a esas personas presas, más de 10.000 vigilantes de los cuerpos de seguridad del Estado que se dedican a funciones de vigilancia de las cárceles... Además tenemos toda una
serie de empresas de abastecimiento, mantenimiento, reparación… para todo lo que es una prisión. Así que hay varios miles de personas que viven de mantener a estas personas encerradas. Así que
del ámbito de la ejecución penal de cada persona presa hay un particular que vive. Y no sólo eso, hay toda una maquinaria, el sistema de justicia criminal que se dedica a procesar a una
suerte de sujetos, algunos de los cuales van a parar a la cárcel. Jueces, fiscales, procuradores, abogados… es decir todo el sistema de justicia penal está viviendo también de procesar a las
personas que van a prisión. También está el sistema policial que se dedica selectivamente a perseguir, en determinados lugares, en determinadas circunstancias, según determinadas instrucciones al
delito. Así que de una persona presa vive muchísima gente. Y esto sólo en el lo que se refiere a la industria carcelaria. La industria penal es mucha más amplia.
A eso nos referimos cuando hablamos de la industria del control del delito. Y eso que dicen que estamos en crisis aunque las cárceles nunca han estado en crisis. Ahora hay 58.000 plazas
carcelarias reales para 75.000 presos, con lo que el número de plazas está muy por debajo del número de personas presas. Pero eso da igual porque por mucho que se construyan macrocárceles la
población carcelaria ha crecido a un ritmo de 4.000 a 5.000 personas más en prisión al año, no sólo porque hayan entrado más personas y aumentado los sujetos criminalizados, sino porque se han
alargado las condenas en muchos delitos y reducido los beneficios penitenciarios. El sistema está siempre colapsado y siempre se justifica la necesidad de la construcción de más
macrocárceles.
En todo este tiempo, con el gobierno del PSOE lo que se hizo fue el Plan de Amortización y Creación de Centros Penitenciarios que es del 91 y se reeditó cuando el PSOE volvió al poder en 2004.
Aprobaron, en dos consejos de ministros, 3.000 millones de euros para construir cárceles. Los datos de las partidas de los presupuestos generales del Estado son muy claros: una plaza carcelaria
cuesta exactamente entre 30.000 y 36.000 euros, de los cuales, la mitad, 18.000 euros se ha ido o se están yendo en toda esta última década en la construcción de macrocárceles, es decir, en
empresas privadas que se están lucrando con esta construcción. El resto del coste de la plaza carcelaria, los otros 18.000 euros se van: 12.000 en pagar a funcionarios y personas que viven de
mantener encerradas a otras. Y los últimos 6.000 euros se van en pagar gastos corrientes y servicios –la luz a Iberdrola, el teléfono a Telefónica...– es decir, que se van en buena parte en pagar
a multinacionales que están viviendo de la cárcel. Para los presos no queda nada, lo justo. Son la disculpa para que un montón de empresas privadas y particulares saquen, con dinero público,
tajada. ¿Qué tiene que ver con la rehabilitación, la reinserción… con todo lo que dicen las leyes? No tiene nada que ver.
A: Casi a punto de terminarse el Plan de Amortización de centros penitenciarios 2002 – 2012, ¿cuál es el balance que harías del mismo: ha significado alguna mejora, en conjunto los cambios son escasos?
C: Este sistema carcelario, como negocio, crece en función de la oferta y la demanda: cuanta más plazas carcelarias haya más personas habrá en prisión. Y no es al revés. La delincuencia nada tiene que ver con la cárcel. El 99% de los delitos, según las investigaciones criminológicas a lo largo y ancho del planeta, no son ni percibidos, ni perseguidos, ni penalizados, ni sus autores van a prisión. La delincuencia en el sistema mercantilista campa a sus anchas y así lo vemos con temas como la corrupción. A la cárcel van a parar aquellos que son seleccionados por las propias agencias que supuestamente persiguen el delito y realmente, es ese proceso de selección el que se percibe, cuando persigue, penaliza y encarcela a la persona. Es un proceso de selección de la delincuencia que se convencionaliza. Como muy bien dicen los propios presos: en prisión no estamos los delincuentes, sólo una parte ínfima de los delincuentes que somos los delincuentes fracasados.Y aquellos que además tenemos la función de representar el imaginario colectivo, la etiqueta de que somos los delincuentes. Gran parte de los que están en prisión todavía no han sido condenados o su condena puede estar en revisión y ser luego declarados inocentes. Hay que romper con la idea, muy relativa, de que la cárcel o el sistema penal, tiene que ver con la delincuencia. Es un sistema en el que han caído los peces que han sido atrapados. Por ejemplo puedes conducir 80 veces borracho y resulta que un día te pillan con una copa de más. Te sancionan una vez pero resulta que has delinquido muchas más. Es una casuística. La cuestión fundamental es que la cárcel está creando una imagen distorsionada de lo que son los problemas en la sociedad. De la misma manera que jamás ha existido una política social en materia migratoria, sólo hay políticas de contención y control, tampoco ha existido una política de prevención y lucha contra el delito en condiciones que defiendan realmente la seguridad social, de la sociedad. La policía está al servicio de la seguridad del Estado, no de la seguridad de los ciudadanos, de sus derechos y libertades. Mientras esto no se reconozca seguiremos construyendo una mentira en torno a la cárcel.
A: En algún texto tuyo hablas de la ‘ideología de la rehabilitación’ ¿a qué te refieres?
C: En los años 90’ empezamos a poner en cuestión todo lo que nosotros llamábamos las ideologías rehabilitadoras porque consideramos que todos los conceptos que tiene que ver con
la rehabilitación, la ‘individualización científica en el tratamiento de los presos’, todas la terminología que viene de las teorías conductistas cognitivas, aplicadas al tratamiento y a la
resocialización no eran más que una forma de justificar o encubrir que en realidad este tratamiento socializador estaba en realidad supeditado a fines disciplinarios. La prisión funciona como un
sistema premial no como un sistema de socialización por imitación: cuando la persona tiene un comportamiento adaptado no a la sociedad sino al buen funcionamiento y orden del establecimiento –es
decir si ha sido un buen preso– entonces se le gratifica con recompensas, con beneficios penitenciarios, permisos... Y cuando ha sido un mal preso, que no se adapta, no se disciplina, entonces
lógicamente entra en un sistema de sanciones no positivas, de recompensas negativas, de castigos. Se le priva del acceso a determinados beneficios penitenciarios, incluso se restringe o limita
algunos derechos fundamentales, por ejemplo, el derecho a la comunicación con el exterior. En esta lógica de la prisión, la función que realizan los equipos técnicos de la prisión, de
tratamiento y todo este tipo de cosas están los psicólogos que no hacen de psicólogos clínicos, sino de psicólogos administrativos: hacen informes para las clasificaciones. Hay un sistema de
clasificaciones que es la gestión, en un sentido disciplinario. En función del comportamiento del reo se le mejora la situación –primer o segundo grado…– o al contrario, cuando no acepta el
sistema de dominación que se le impone desde la institución.
Criticamos las ideologías resocializadoras porque en realidad no van a resocializar en la sociedad. La prisión lo que hace es desocializar. Las prisiones enseñan muy claramente a la gente que si
has sido un maltratador, entras en prisión y te están maltratando. Al final tienes una sensación de venganza y esa venganza, que no puedas sacar en prisión porque estás en unas condiciones
de sujeción especial, lo vas a hacer luego cuando salgas a la calle. La prisión es un elemento criminógeno que reproduce y cronifica patologías de las personas que puedan estar dentro de la
prisión. En ese sentidos, la prisión jamás va a socializar, va a des-socializar y toda la lógica y discurso e ideología del tratamiento, al final, está supeditado a cuestiones disciplinarias.
A: La creación de ‘nuevos tipos de centros’ (CIS, UAR…) ha significado una mejora de las condiciones de encarcelamiento en general de las personas presas o aunque para algunos/as sea un avance, siguen coexistiendo los aspectos más negros y brutales (aislamiento, 1º grado, torturas…).
C: La cárcel funciona como una válvula de escape. En todos los países en los que han crecido el número de plazas carcelarias o las tasas de encarcelamiento también han crecido programas comunitarios complementarios: régimen abierto, programas de pulseras telemáticas. Pero esto no son alternativas a la cárcel, son complementos, además extiende el sistema. Cuando más crecen las cárceles, más crecen estos sistemas de programas llamados alternativos pero que no son alternativos porque no sustituyen a la cárcel, la complementan. Amplían la industria penal y son su continuum: cuando alguien falla en el régimen abierto va para adentro. Es el mismo sistema de premio y castigo. Reproduce ese sistema sin más. Mercedes Gallizo, secretaria general de Instituciones Penitenciarias, lo que ha hecho es vender una imagen de esos nuevos centros como han vendido que una macrocárcel es una maravilla porque tiene una piscinita, pero es una cortina de humo para ocultar, que en los espacios oscuros del poder. se sigue maltratando. Es solo publicidad.
A: Salhaketa Araba acaba de cumplir 30 años. En un breve texto afirmáis que han sido años de “lucha por la abolición de la privación de libertad”. ¿Por qué consideráis las cárceles como
inútiles, qué alternativas sugerís?
C: Nosotros siempre decimos lo mismo: no hay que buscar alternativas a la cárcel, la cárcel tiene que ser la alternativa cuando no queda la posibilidad de sustituir la reclusión
por ninguna otra medida. Y aún en esos casos –en el de las personas más sanguinarias y monstruosas– hay que ver cómo evitar el recurso a la cárcel. Hay toda suerte de recursos y posibilidades.
Nosotros desde la asociación Salhaketa, que este año cumplimos 30 años, tenemos pisos de acogida para sacar a la gente sin recursos en libertad condicional y hemos venido demostrando, a pesar del
ostracismo de las instituciones y de tener que autogestionarnos los recursos porque no nos han dado ni un duro, estamos encargándonos de, nada más ni nada menos, de eso que llaman
reinserción o mejor dicho de la reincorporación social. Demostramos que si la gente tiene autonomía y salud, cuando sale de la cárcel no vuelve a la cárcel. Y han pasado cientos de personas. Son
sistemas muchísimo más baratos. Con lo que cuesta una macrocárcel se compra cientos de pisos en propiedad para que la gente esté en esos pisos. Y que en vez de tener a funcionarios de prisiones
que tiene titulación de psicólogos, de educadores sociales abriendo o cerrando cancelas, pues que se dediquen a lo que deberían estar haciendo: dar apoyo educativo, psicológico… Claro que hay
otra formas de plantear los temas. Además está el tema de fondo y es: ¿la policía a qué se dedica? Son como los buitres, se dedica a comerse los resultados de una sociedad que se ensaña con los
pobres. Quienes están en prisión, en su 80 % es gente depauperada, extranjeros que se han implicado en circuitos de criminalidad. ¡Claro que hay alternativas!
La cárcel es un éxito porque es un negocio que reproduce el esquema de una sociedad en la que supuestamente todos somos buenos, la mayoría, y hemos llegado a un consenso para encarcelar a unos
pocos malos, esos que hay que encarcelar según nos dicen unos aún más buenos que el resto, que son los jueces, los policías… que están salvaguardándonos de esos pocos malos. Esa visión tan
maniquea, tan irreal, no funciona.
A: Terminado el tiempo de Mercedes Gallizo al frente de Instituciones Penitenciarias ¿qué balance harías? Lo que parece viene después ¿presagia cosas aún peores?
C:Claramente ha sido uno de los exponentes más claros de lo que ha sido la generación de un sistema aniquilador de las personas presas. En los últimos diez años, es decir, el
periodo de Gallizo, nosotros hemos contabilizado más de 2.000 personas presas fallecidas por motivos no naturales. Y lo que se ha dedicado a hacer es a meter bajo la alfombra este tipo de temas.
Cuando nosotros denunciamos aquí las coacciones sexuales a mujeres presas en Nanclares porque el subdirector de seguridad de esa prisión ofrecía posibilidades de beneficios penitenciarios a
cambio de relaciones sexuales, lo que hizo directamente la Gallizo fue a mí personalmente mandarme una denuncia ante la fiscalía de la Audiencia Provincial de Vitoria con una acusación de
injurias a la institución carcelaria. Y luego se demostró –con sentencia judicial– que este señor era culpable de estas coacciones sexuales. Gallizo quiso meter bajo la alfombra situaciones de
agresión contra las mujeres presas, situaciones de torturas, malos tratos en las cárceles y situaciones de muertos que podrían estar ahora vivos si hubiera habido una aplicación efectiva de los
protocolos de prevención.
Corresponsal de el periódico El Mundo en Washington, DC., Pablo Pardo ha visitado numerosas cárceles en EE.UU, y ha entrevistado a algunos de sus presos. A punto de ser uno de ellos, el protagonista de su libro El Monstruo (primer retoño de la editorial madrileña K.O), es un soldado raso estadounidense que actuó de interrogador y torturador en cárceles tan demenciales como Abu Ghraib o Guantánamo. Nos pareció muy interesante que nos contase qué había visto en los centros penitenciarios estadounideses (cuál es el modelo al que, dicen, nos acercamos peligrosamente) y qué le habían contado de otras monstruosas cárceles individuos como Damien Corsetti.
Afaprema: Durante la presentación de tu libro El Monstruo, comentabas que habías visto varias cárceles de EE.UU. Nos interesa mucho cómo son porque normalmente nos atemorizan con que tendemos hacia el modelo estadounidense, de privatización de los centros penitenciarios.
Pablo: En EE.UU hay tres tipos: las del condado, las de los Estados y las del Estado Federal. Yo he estado sobre todo en cárceles de los Estados. No eran privadas pero son prisiones en las que se realizan, por ejemplo, trabajos forzados como forma de dar mano de obra casi gratis a las empresas. Es muy común. O subcontratar los servicios de las cárceles a gente. También ocurre que los alcaides tienen un poder gigantesco. El de la prisión de Angola, que yo visité, por ejemplo, es un ultrafundamentalista religioso, un baptista. Ha subcontratado muchos servicios de la prisión a la Iglesia Baptista del Sur.
Así que cuando no tienen a los presos trabajando, los tienen rezando. Es algo completamente surrealista.
A: También comentabas que una prisión genera tanto trabajo a la gente de los alrededores que se pelean por tener este tipo de infraestructuras cerca de su pueblo.
P: Es muy común. Es la mejor forma de transferir dinero público a las arcas privadas. O bien con bases militares o bien con cárceles. Los sindicatos de prisiones son los que más caña han dado para que se endurezca la legislación penitenciaria, y se aplique lo que llaman three strikes law, o sea, tres golpes y fuera, una ley que se ha implantado en muchos estados y que consiste en que al tercer delito que cometes te cae la máxima pena casi de forma automática. De manera que, por ejemplo, en California te encuentras con gente que ha robado tres coches y le han caido 40 años de cárcel. Sí, está claro que la gente en muchas zonas rurales necesita las cárceles para vivir. Por ejemplo en el Estado de California, que está en quiebra prácticamente, una de las cosas que querían hacer (y creo que han hecho) es soltar a un montón de presos pero los sindicatos penitenciarios se oponían fuertemente y también los condados en los que hay cárceles. Son siempre los mismos que suelen pedir condenas más duras y más largas para los presos.
A: ¿En qué momento se encuentra la pena de muerte en EE.UU?
P: Está batiéndose en retirada. Está en unos treinta y pico estados. Empezó a retirarse en el 99. Se hizo un estudio muy importante, a través de muestras de ADN, en el que se comprobó que se había ejecutado a muchísima gente inocente. Creo que ahora Illinois acaba de prohibirla. Poco a poco ha caido en desuso. Antes era legal condenar a muerte a partir de los 16 años. Pero el Supremo (el Constitucional allí) lo declaró inconstitucional alrededor de 2005 por un caso bastante controvertido de un chico de 16 años que hizo una verdadera monstruosidad con una mujer para robarle. También era legal en EE.UU condenar a muerte por delitos que no fueran de sangre. De hecho, cuando estuve en la cárcel de Angola, había una persona condenada a muerte por violación. Pero eso el Supremo también lo ha tumbado.
A: Texas debe tener el récord de ejecuciones de pena de muerte.
P: Sí. Bush lo tiene. Tenía reuniones casi todos los martes con Alberto Gonzalez, el tipo que posteriormente nombró Fiscal General de EE.UU (como nuestro Ministerio de Justicia). La ley le obligaba a reunirse con el que entonces era Fiscal General de Texas para tratar las ejecuciones. El secretario de Bush le marcaba en la agenda: "Reunión con Alberto Gonzalez. Ejecución". Nunca jamás perdonaron a nadie en los seis años que estuvieron. Aún así, la pena de muerte está retrocediendo. Otro tema en EE.UU son los 40.000 presos en aislamiento que debe haber y que, al final, es como estar en un Guantánamo. Si tienes a una persona aislada durante meses, el primer día que la saquen, no es de extrañar que haga alguna barbaridad, y vuelva a entrar. En muchas cárceles de EE.UU los presos que no están en aislamiento están en barracones.
A: ¿Cómo es la famosa cárcel de Angola?
P: La llaman el Alcatraz del Mississipi porque por uno de los lados te encuentras el río y, por ese lado, no tiene muros. Son 73 km2, con colinas, deltas... Te encuentras carteles de "cuidado con los osos" o "cuidado con los caimanes"... De vez en cuando te encuentras con módulos que son un calco de Guantánamo o Guantánamo un calco de ellos, y a los presos trabajando el campo. El 98% de los presos son negros, y los guardas, son todos blancos. Te encuentras a los negros trabajando, y a los blancos, con rifles montados a caballo paseando alrededor de ellos. En mitad de aquel terreno de Angola hay iglesias baptistas del sur. Una gran cantidad de presos de Angola han sido ordenados sacerdotes de la Iglesia Baptista del Sur, lógicamente. Si estás allí de por vida... En Angola el 98% de los presos se muere dentro de la cárcel porque es cadena perpetua sin posibilidad de reducción de condena. Es una cárcel que ha tenido muchos escándalos porque en el cementerio encontraron muchos menos cuerpos de los que debería de haber y es porque durante muchas décadas Angola suministró cadáveres a todas las facultades de Medicina de EE.UU.
P: ¿Quiénes son los responsables de estas prisiones y cómo actúan?
R: Son los sheriffs. Por ejemplo, el de Phoenix, en Arizona, tiene para los inmigrantes una cárcel de tiendas de campaña, que eran las que utilizó el ejército en la Segunda Guerra Mundial, o en la Guerra del Golfo. Las compró a precio de saldo. Esta cárcel es sobre todo para los presos que son hispanos, para los inmigrantes ilegales. Se les tiene vestidos como en los años 30 o 40, de rayas blancas y negras. Les obliga a llevar ropa interior rosa y zapatillas rosas para humillarlos y además, el sheriff lo dice. Phoenix es el desierto, literalmente. Así que de día estás a 50ºC y de noche a 0ºC. No es una tienda de campaña en Tarifa. Y además, se anuncia como en los hoteles: "hay plazas libres". En el sur de EE.UU, además, tú puedes ver a los presos haciendo carreteras. Te los encuentras encadenados desfilando por la carretera. Pero aún así, yo preferiría estar en una cárcel de tiendas (como la llaman ellos) que en una celda de aislamiento que es enterrarte en vida.
P: ¿Ha podido visitar alguna cárcel en España?
R: No. Sé que existen celdas de aislamiento aquí en España, y también me han hablado de los F.I.E.S (Ficheros de Internos de Especial Seguimiento). En New Yorker hicieron un reportaje hace un par de años o tres sobre los presos que están en aislamiento. Si tú tienes a un tío en aislamiento lo que tienes garantizado es que ese tío va a seguir en aislamiento durante muchísimos años más. Si había alguna oportunidad de recuperarlo, se la robas. El artículo estaba escrito por un tipo que había cometido algún delito y había ido a parar a aislamiento. Y cuenta las alucionaciones que a la semana de estar en aislamiento había empezado a tener.
Pero me sorprendió que en España cuando les comenté a los del periódico el caso de unos ecologistas radicales en EE.UU. que quemaron un concesionario y que uno de ellos acabó en aislamiento en Illionis, me dijeron que aquí en España había muchos de estos casos. Y yo pensando que aquí era un historión.
P: Las cárceles en EE.UU se han convertido en un negocio.
R: La industria penitenciaria en EE.UU es un lobby brutal también para proveer de mano de obra a empresas. El sheriff de Phoenix presume de lo barato que resulta mantener a los presos. Porque si ellos se quieren comprar algo en el economato, tienen que pagar. Así lo que les pagan por un lado se lo quitan por otro. Y así lo dicen estos sheriffs, tranquilamente. Esta gente en zonas rurales tienen un poder increíble.
Si vas al museo de Angola, (que su nombre viene porque los esclavos que trabajan en esta zona eran de Angola), puedes comprar una taza con el nombre del sheriff, en el que pone "Bienvenido a ..." Es un verdadero culto a la personalidad de estos tipos. En el caso de Angola, esta prisión está donde "cristo dio las tres voces". Para ir allí tienes que ir ex profeso, como fue mi caso, pero Phoenix es una ciudad grande y también sucede. El sheriff Joe es otro egomaníaco demencial que, por ejemplo, culpa de todo lo que sucede en la ciudad a los inmigrantes ilegales. Y es gente que tiene un poder absolutamente brutal en las cárceles. Cuando en las películas americanas el alcaide la toma con un preso y le hace la vida imposible, refleja lo que sucede en EE.UU. Es así, y si estás preso y tropiezas con él, estás perdido. No existe ningún tipo de control.
P: En la presentación de tu libro comentabas que en EE.UU. no tienen ningún problema en mostrar lo que hacen. Y si torturan, lo muestran. Sin embargo, en Europa, somos más hipócritas y se oculta.
R: Sí. Para que te hagas una idea de cómo son ellos. Tú entras en Angola y a la entrada hay un museo de sillas eléctricas. O si montan un Guantánamo luego, ellos mismos publican fotos de Guantánamo. Las primeras fotos las hicieron ellos mismos no un periodista. No sé si es que son así de brutos o que están acostumbrados. Pero te lo enseñan todo. Quise ir a Angola y llamé una semana antes y entré a hacer un reportaje. En EE.UU la gente sabe que hay tipos en aislamiento y que la pena de muerte es una chapuza monumental, y que si tienes dinero para un buen abogado, te libras. Si el protagonista de mi libro, Damien, no hubiera tenido una familia con dinero para pagar un buen abogado estaría en la cárcel. Pero en EE.UU., por lo menos, hablan de todo esto abiertamente. Sabemos por ejemplo que muchos de los presos que iban a Guantánamo lo hacían desde el aeropuerto de Palma de Mallorca. Pero nadie ha investigado nada de este tema de las rendiciones. Lo que quiero decir que aquí en Europa nos echamos las manos a la cabeza con Guantánamo y nos parece que estamos a años luz de ellos pero, a lo mejor, para llegar a Guantánamo el preso pasó por Palma de Mallorca. Y si para meter a alguien en la cárcel has utilizado el testimonio de un tío en Guantánamo al que estás torturando sistemáticamente... Esto es algo que ellos mismos han dicho que hicieron. ¿Entonces? Mi libro va un poco de todo esto. De la locura de las cárceles que vio Damien Corsetti... De Abu Ghraibh, Afganistán, Guantánamo... Una locura tras otra. De cómo se trabajaba allí. Una cosa terrorífica, absurda, que a ratos parecía la guerra de Gila.
P: Es muy interesante lo que comentas en tu libro El Monstruo (editorial K.O.), mejor dicho su protagonista, el soldado Damien Corsetti, aquello de que "no hay zonas grises en materia de torturas" que uno sabe en todo momento que está torturando a una persona.
R: Sí. Y además, Damien es un tipo que puede partirle la cara a alguien en la calle, pero una cosa es que un tío te ponga de los nervios y le des una guantada y otra cosa es torturar sistemáticamente a una persona durante dos o tres horas. El tratamiento estándar de los presos se llamaba "crueldad informal". Por supuesto, nada quedaba por escrito, no había protocolos y ningún oficial ni suboficial ha sido procesado por ninguna tortura. Nunca nadie con un rango superior al de sargento puso un pie en aquellas celdas donde se interrogaba a los presos.
Hasta hace unos días la Comunidad de Madrid debía a los abogados de oficio 5 millones de euros de 2010, una cantidad que abonó la Consejería de Justicia al Colegio de Abogados de
Madrid que los regula, sin saldar la deuda completamente, y tirando del presupuesto de 2011. ¿Cómo afectará esta situación a la calidad y al cómo se presta este servicio fundamental de
justicia gratuita? La Asociación de Letrados por un Turno de Oficio Digno, que reúne a un buen número de estos, nació en junio de 2005 para mejorar su situación frente a la Administración. Seis años
después, continúa en la lucha por una situación que lejos de mejorar, empeora progresivamente. Santiago Luengo, uno de los representantes de este colectivo, nos atendió amablemente en su despacho
para explicarnos todo esto.
Afaprema: El 1de julio pasado desaparecía, de forma indefinida y por demora en el pago por parte de la Comunidad de Madrid, el turno de abogados de oficio. Pónganos en antecedentes.
Santiago: La Comunidad de Madrid toma las competencias de Justicia a mediados de 2003. Al principio, hizo unas tablas de lo que se le va a pagar a los abogados de oficio (los baremos) que supuso un incremento bastante bueno a lo que venía pagando el Estado, se duplicaba. Nunca llegó ni llegará a precios semejantes a los de mercado, pero el abogado de oficio ya sabe, cuando se mete en el turno, que no está allí para hacerse millonario. En el juicio penal estándar (hurto, robo, tráfico pequeño de drogas, agresión de delitos sexuales, familiares, alcoholemia...) el módulo está en 300 €. En 2003 estaba bien. En 2004, 2005 y 2006 la Comunidad paga correctamente. El proceso consiste en que el Colegio de Abogados emite un certificado de lo que cada abogado ha hecho trimestralmente y para comprobarlo, se acompaña cada sentencia –grapada– con el código de barras (no hay margen de engaño). Y la Comunidad de Madrid, además, tiene otros tres meses para tramitarlo. De manera que se cobran los meses de enero a marzo, el 20 de julio. Abril, mayo y junio se cobraba el 20 de octubre. Y así sucesivamente... Ya de por sí supone un cierto retraso (poco justificable) pero bueno, una vez que ya te metes en la dinámica, si los pagos son regulares, da lo mismo. Pero de repente en 2007, en vez de pagarnos un trimestre entero, nos pagan una parte. Y van acumulando deudas hasta que en 2009 –es la primera vez que lo hacen– con el presupuesto de ese año pagan la deuda del 2008. Sucede también en 2010 pero es que en 2011 todo el presupuesto ya no ha sido suficiente para pagar la deuda de 2010. Ahora ya no hay nada de presupuesto y hasta hace unos días se nos debían 5 millones de euros de 2010, que liquidó la comunidad hace nada. Entonces ante esa situación los abogados de oficio montamos esta asociación (en 2005). Había otras pero no existía una específica de abogados de oficio. Y empezamos a reivindicar que se nos pague puntualmente, que si se nos paga con retraso nos paguen lo intereses de demora, que actualicen ya los baremos de 2003 y cuestiones que que no son solo monetarias como que los abogados no tengamos seguridad social porque tenemos nuestra mutualidad de la abogacía. Así que el servicio médico lo tenemos que pagar de nuestro bolsillo. Pero que un profesional que esté prestando servicio público y que no tenga derecho ni si quiera a asistencia sanitaria pública es una barbaridad. Empezamos también a pedir al Colegio de Abogados que nos escuche, porque hasta hace nada era una institución pensada por y para aglutinar los intereses de los grandes despachos de abogados, no para pequeños y medianos despachos. Necesitábamos una voz que nos representase y empezamos a organizar concentraciones, asambleas... El cambio se produce con el nuevo decano, Antonio Hernández Gil, nombrado en 2008, pues se las prometía muy felices. Hicimos un encierro en el Colegio de Abogados en febrero de 2009 al que fue bastante gente porque el cabreo era ya monumental. Y el decano prometió arreglarlo. Vino el Consejero de Justicia, FranciscoGranados al Colegio. Se hizo una rueda de prensa que salió en todos lo s medios. Se dijo que el problema estaba zanjado y que a partir de ahora iba a haber presupuesto suficiente. Allí no quedó nada por escrito y se incumplió absolutamente todo. ¡No cumplió nada! El decano entendió que tendría que actuar con más contundencia para que nos tomaran mínimamente en serio. Así que fue el propio Colegio de Abogados el que tomó la decisión de suspender parcialmente el servicio el 1 de julio. Es una suspensión que no ha afectado a todo el turno de oficio, sólo a aquellas causas que no tienen preso y que tampoco hay nadie detenido. Cuando los juzgados simplemente llamaban al colegio de abogados y decían que necesitaban dos abogados de oficio, en este caso no iban. Esto hasta hace unos días que cesó la huelga.
Con las nuevas elecciones ahora ha cambiado la Consejera,Regina Plañiol. Se da la circunstancia de que esta señora es abogada colegiada y esto ha facilitado un poco que el decano vuelva a retomar el contacto. Ya han tenido una entrevista de la que no sabemos el resultado. Además, tampoco se nos invitó a las diferentes asociaciones de abogados y lo que ha hecho el decano es que mientras duran estas entrevistas de 15 días (hasta el 15 de julio), se ha suspendido esta paralización de servicios. Si no se llegara a ningún acuerdo, me imagino que el día 15 se regresaría a esa suspensión parcial, y así está el tema.
A: Cuando se suspendió el turno de oficio, ¿qué abogados de oficio asistían a las personas que tenían un juicio?
S: Se suspendían. Se han ido suspendiendo. La mayoría de los jueces han sido muy compresivos porque conocen nuestro problema pero ha habido casos excepcionales en los que el juez se ha cabreado, ha escrito un auto y lo ha notificado al Colegio. En esos casos, el Colegio ha designado a alguien.
A: Esta situación se da en Madrid ¿o se está repitiendo en otras ciudades españolas?
S: Todavía quedan algunas comunidades que no tienen asumidas las competencias de Justicia que son Castilla y León, Castilla la Mancha, y Extremadura. Hay comunidades que funcionan mucho mejor, como el País Vasco, donde se paga muchísimo más y puntualmente. Y luego, en casi todas las demás hay problemas. En Valencia y Andalucía hay muchos problemas también. Como puede verse no es un tema de signo político sino de que no se ponen los recursos necesarios. Y aunque aquí se han transferido las competencias, los abogados de Madrid llevamos muchos procedimientos que nos paga el Estado porque son órganos con competencia en todo el Estado como la Audiencia Nacional, el Tribunal Supremo y el TC. El Estado paga en muchos casos con los baremos del año 96. Por ejemplo, por hacer un recurso de casación en el Supremo se ganan 240 € que es menos que se gana por defender un hurto en Plaza de Castilla. El Ministerio de Justicia aunque paga poquísimo, paga puntualmente.
A: ¿Hacia dónde se dirige todo esto, o qué riesgos corremos ciudadanos y abogados de oficio?
S. No es que se piense en privatizar este servicio inmediatamente pero la filosofía de la Comunidad de Madrid va en la siguiente dirección: Nosotros estamos a favor de los abogados de oficio, queremos que siga funcionando el servicio pero queremos que esto cueste 40 millones de euros, ni uno más. Lo que ocurre es que en el reglamento están los baremos que son la norma oficial publicados en el BOE y que establecen que yo por una guardia cobro 180 € y por un juicio 300 €. Si yo hago mi trabajo, usted me lo tiene que pagar. La Comunidad de Madrid quiere darle al Colegio de Abogados de Madrid 40 millones de euros y ¡hala! vosotros os las arregláis. En estos casos, se suele sacar el servicio a concurso público entre empresas, porque así funciona. El organismo que lo saca dice: dotación para este servicio, 40 millones de euros, y las empresas privadas pujan con sus ofertas, y se adjudica con unas mínimas garantías de que el servicio que va a prestar esté más o menos bien. El Colegio de Abogados no podría aceptarlo porque está vinculado con el reglamento y si no paga conforme a su reglamento está incurriendo en una mora y faltando a su contrato. Sin embargo, empresas privadas sí, a cambio de que el servicio lo prestaran recién licenciados sin tener experiencia. Con el paro que hay, una empresa podría alquilar una nave industrial inmensa y 300 recién licenciados de Derecho a 1.000 euros cada uno y, probablemente, le saldrían las cuentas y con margen de beneficio.
A: ¿Cómo funciona en la actualidad, el turno de oficio del Colegio de Abogados de Madrid?
S: El Consejo General de la Abogacía Española hizo una encuesta recientemente y los ciudadanos nos ponían de nota media un 6,7 a los abogados de oficio; que es una buena nota porque si todos los servicios públicos tuvieran esta nota, España funcionaría mucho mejor. Pero es más, cuando no nos ponían la máxima nota era por el propio sistema. Quejas hay poquísimas. El año pasado hubo 140.000 designaciones de oficio y unas 1.000 quejas, de las que se tramitaron y llegaron a expediente sancionador 200 a través del Colegio de Abogados. Esto quiere decir que el servicio en general funciona bien.
A. Cuando hablas de abogados de oficio hablas de todo un abanico. Pero ¿cómo es la satisfacción del cliente del abogado de oficio penal? ¿qué resultados arrojaba esa encuesta?
S: No sé si estaban distribuidas las quejas y los resultados por materias. El oficio penal, respecto a todo el turno de oficio, supone más del 70% de las designaciones. En vuestro ámbito concreto, sí que hay muchas quejas porque la gente que está presa quiere ver al abogado y el abogado no va a prisión.
A: ¿Qué pueden hacer en los casos en los que el abogado de oficio no ha ido a prisión?
S: Suelen ponerse en contacto con el Servicio de Orientación Jurídica Penitenciario (SOJP) a través de una instancia, y acuden semanalmente o mandar una carta al abogado de oficio.
A: ¿Por qué los abogados de oficio no van a prisión a ver una vez al menos a sus clientes?
S: Es que las cárceles se las llevan cada vez más lejos. Imagínate Estremera, a 90 km. Normalmente, el abogado de oficio aprovecha para ir a visitar a dos o a tres, y empiezas a esperar para ver si te notifican de éste para que cuando vayas llevártelo... y así vas cuadrando... aunque te retrases... Entiendo que va a ser siempre un debate porque el abogado va a querer ir lo menos posible y el preso querrá que vaya cuantas más veces mejor.
A: En realidad, no cuantas más veces mejor sino que, por lo menos, vaya a preparar el juicio. Hay muchos casos en los que ni si quiera ha ido una vez. ¿Es porque no se os paga la gasolina, ni las dietas?
S: La realidad es que a los abogados de oficio nos pagan 30 € por ir a prisión a visitar a un interno. Entonces, por ejemplo, a Estremera que ya son 90 km, pues no nos salen las cuentas. Pero no es tanto el tema económico. Es cierto que muchas veces puede haber vaguería de parte de algunos abogados de oficio para comunicar con sus clientes pero la comunicación también podría hacerse por carta, o por teléfono. Si el abogado cumple un horario de despacho fijo... Son cinco minutos de llamada lo que le permiten al preso pero se pueden solucionar muchas dudas en cinco minutos. Si luego le voy a ver una vez a prisión, al menos, para preparar el juicio no tiene que haber ningún problema porque entonces le he visto el día de la guardia, antes del juicio en prisión, y el día del juicio en calabozos.
A: Pero ¿van los abogados de oficio con tiempo suficiente para ver a su cliente en calabozos antes del juicio?
Eso debería de hacerse. Ir con tiempo de antelación para ver al cliente. Tampoco los presos, que en su mayoría han tenido una vida complicada, con problemas de drogadicción, etc, o muy perdidos... se han preocupado de venir aquí a vernos cuando estaban en libertad.
S: Hay algunos presos que ni si quieran conocen a sus abogados de oficio, ni tienen forma de contactarlos.
Entiendo que en el turno de oficio penal hay más quejas. Cuando va el presidente del Consejo General de la Abogacía a hacer rondas por prisiones, o el Defensor del Pueblo o algún Juez de Vigilancia Penitenciaria (aunque van pocos), siempre le comentan que ni si quiera conocen a su abogado de oficio. Pero luego hay otro tipo de asuntos en los que el abogado no va porque los plazos son muy breves como es el caso de los recursos en materia de vigilancia penitenciaria. A nosotros nos notifica el procurador una providencia y nos da cinco días para hacer el recurso. Primero tengo que ir al Juez de Vigilancia Penitenciaria a fotocopiar las actuaciones, luego venir al despacho a estudiármelas. Ya han pasado dos días. Y sólo voy a ir a prisión si de todo lo que he fotocopiado hay un dato que me falta. Pero si no, prefiero estar aquí, en mi despacho, preparando un recurso que me vence pasado mañana, que perder un día para ir a prisión.
A: ¿Pero no es fundamental la comunicación entre abogado y cliente? ¿no es la base de la confianza?
S: Sí, la confianza es la base de nuestra profesión. Todos los abogados de oficio deberíamos esmerarnos en la comunicación con el cliente. Es muy importante.
A: ¿Qué acciones llevaréis a cabo los abogados de oficio si no se tienen en cuenta vuestros derechos por parte de la Consejería de Justicia?
S: Primero irnos de vacaciones y reflexionar porque llevamos un año muy malo. Siempre nos solemos echar para atrás ante acciones más contundentes porque dejar a la gente indefensa nos da cierto reparo. Hay muchos compañeros que se están planteando una huelga total de 24 horas. Personalmente, yo soy partidario pero sin que perjudiquemos a nadie. Estamos dándole vueltas. Si esta huelga puede suponer que haya alguien que esté en prisión más tiempo del que debería... no creo que lo hagamos, porque estamos muy comprometidos con la defensa de nuestros clientes. Pero por ejemplo, en Extranjería, donde detienen a la gente para notificarle la expulsión, pues si no se le notifica porque no hay abogado, se tendrá que quedar en libertad, o que se le notifique a pesar de que no haya abogado... En estos casos no se le causa perjuicio. O por ejemplo, una persona que tenga un juicio y no esté preso, si el juicio se retrasa un par de meses no se le causa perjuicio. Pero si es una persona que va a estar en prisión provisional más tiempo del que debiera porque el abogado no vaya... en ese caso no. Pero en este país ya es tal la golfería de los políticos que no pagan a nadie que... El otro día leí que los farmacéuticos que suministran a los hospitales se les está pagando a 500 días. ¿Y si dejan de suministrar antibióticos y muere alguien? ¿De quién es la culpa? ¿De los farmacéuticos? ¿O de quien no paga a estos? Es que los servicios fundamentales tienen que atenderse. Que se dejen de tanto gasto inútil, tanto AVE, etc., y cuiden lo fundamental.
A: ¿No os preocupa que se os acuse como a los controladores aéreos por “secuestrar” de alguna manera al ciudadano llegado el caso de una huelga de 24 horas?
S: No, porque partimos de que ellos se quejaban para ganar más ganando ya mucho. Pero a nosotros no nos pagan. La realidad es muy distinta.
A: Pero sí se os “acusaba” de estar abusando del turno de oficio, por ejemplo.
S: Desde el punto de vista de los justiciables hay abusos como en todos las prestaciones, gente que ha pedido justicia gratuita y tiene medios. Pero la ley prevé que la administración pida el reintegro y si no lo hace por las buenas, se le embargan los bienes. Cuando un señor lo detienen por un delito de alcoholemia y de urgencia necesita un abogado de oficio, se le presta el servicio de inmediato en un juicio rápido. Pero, lógicamente, en 24 horas no se le puede hacer una valoración para ver si esa persona tiene o no tiene medios. Por la apariencia externa no se puede. El servicio, en muchas ocasiones, se presta antes de que haya dado tiempo a investigar si tiene o no medios. Y luego, cuando la comisión de asistencia jurídica gratuita le manda la carta y ni se toma la molestia de aportar la documentación, o la que aporta demuestra que gana más ingresos del doble del salario mínimo interprofesional (que es lo que dice la ley), pues hay que decirle al cliente que el servicio ha costado tanto, y lo tendrá que pagar. Al mismo tiempo, la Administración tendrá que decirnos a nosotros que este señor no tiene derecho a justicia gratuita para que yo también le pueda explicar a ese señor que tiene que pagar mis honorarios a precio de mercado o llegar a un acuerdo o lo que sea.
Los casos de fraude dependen exclusivamente de que la Administración haga bien su trabajo. Y se da en todas las prestaciones: en las de invalidez no contributivas, en las de desempleo no contributivas... que están condicionadas a que los ingresos no superen un mínimo, y lo que se tiene que hacer es que se suspenda la prestación en cuanto se dé cuenta la administración e iniciar un expediente de reintegro de dichas prestaciones. Si lo hicieran bien, sacarían bastante dinero.
A: También se os “acusa” de que los abogados de oficio cometéis fraude porque lo recurrís todo.
S: Esto es intolerable. Esa es nuestra obligación, de recurrir hasta la última instancia todo, salvo que el cliente nos ponga por escrito que no quiere presentar recurso. Cuando dicen que en un tema de Extranjería vamos hasta el Supremo. Pues claro, donde haga falta. Y cuando dicen que recurrimos a pesar de haber perdido el contacto con el cliente, pues es precisamente por eso, porque si tuviéramos contacto con el cliente podríamos preguntarle sin recurrir o no y que nos firme su negativa. Tenemos que hacerlo así, porque si no incurriríamos en una irresponsabilidad profesional.
Creo que este tipo de barbaridades la nueva Consejera de Justicia, que es abogada, no las dirá. Granados que hablaba por hablar, solía salir con esas.
A: ¿Que recomendaciones, como abogado de oficio, harías a las asociaciones de familiares de presos?
S: Me alegro mucho de que hayamos iniciado este contacto. Lo que necesitéis de nosotros aquí estaremos y viceversa. Creo que la mayoría de los abogados que están en penal son bastante vocacionales. Podéis tener la seguridad de que las quejas se tramitan y el Colegio de Abogados lo hace con seriedad y celeridad. Así que si se nos ha pasado un plazo, por ejemplo, nos crujen...
A: ¿Qué os parece a los abogados de oficio cuando os pide la venia un abogado particular?
S: En prisión es un mundo donde se corren muchos bulos. Me da mucha rabia cuando me pide la venia un abogado particular que claramente está engañando al cliente porque si la pide porque sabe más que yo o porque es amigo o es familiar, me parece bien pero, a veces, ves que le has dicho la verdad a un señor y a su familia y ves que no tiene más defensa que conformarse con la pena mínima y que lo que queda es beneficiarse de los beneficios penitenciarios para salir lo antes posible. Pero llega esa persona a prisión y corre el bulo de que a uno lo sacaron porque era un abogado muy bueno y costaba 5.000 euros. Y la familia hace un esfuerzo económico enorme e hipoteca la casa y lo que le está es pagando a un sinvergüenza enorme.
A: ¿Qué debemos exigir los familiares a los abogados para que no nos engañen?
S: Una hoja de encargo donde venga claramente cuánto te va a cobrar por el procedimiento completo y un informe de qué perspectivas tiene, porque los abogados de oficio, es verdad, que no nos andamos con florituras y decimos al cliente, “te va a caer esto”, pero claro, las posibilidades de que esto ocurra son altísimas porque la justicia funciona de forma muy automática, demasiado, a veces. No se tienen en cuenta las circunstancias personales de cada uno. Entonces si un abogado particular dice a la familia que lo puede hacer mejor que uno de oficio, que explique muy bien qué técnica va a usar, porque en penal conejos de la chistera no salen.
A: ¿También habría que pedirle este informe a los abogados de oficio por escrito?
S: Por lo menos tienen la obligación de informarte verbalmente de qué estrategia van a usar. Y si en algún momento el cliente lo quisiera por escrito, yo no tendría seguramente ningún problema en hacerlo si se me justificara para lo que se necesita. Me ocurre mucho con extranjeros, que para que podamos entendernos, suelo escribírselo.
A: ¿Qué ocurre con los intérpretes en los casos de presos extranjeros que no entienden a su abogado de oficio?
S: Para que yo consiga que un intérprete venga conmigo a prisión... Ahora tenemos una gran problemática con este tema. Me designan para defender a un señor chino. Cuando es el juzgado de instrucción, yo tengo un intérprete de chino allí, pero cuando vas a ver al señor a prisión, ¿cómo lo consigo? Yo le mando una carta normalmente porque seguro que en prisión hay otro señor chino que lleva muchos años ya en España y se la traduce. A veces esto resulta más fácil. Con aquellos clientes que no hablan en español, ni en inglés, y no me puedo comunicar con ellos, los abogados de oficio pedimos que nos manden un intérprete a prisión y no nos lo mandan. Es un problema muy serio. Algunos juzgados lo que hacen es que traen al preso a Plaza de Castilla como si fueran a prestar declaración solamente para que nos podamos entrevistar con él en calabozos y ahí sí le ponen un intérprete. Eso está muy bien. Hay algunos que lo hacen, pero otros no. El último nos dijo que lo pidiera el preso en la Embajada de su país. Primero, en la embajada suelen mandarnos a hacer puñetas, pero aunque me dijeran que sí, a ver cómo gestiono que a ese intérprete le dejen entrar en prisión y que le dejen entrar a los locutorios de los abogados con los estrictos y lo burocráticos que son para cualquier asunto. Para mí es más fácil escribirle y decirle al cliente: su juicio es el día tal y tal y como veo yo el asunto sus posibilidades son tal y tal.
A: ¿Y qué ocurre cuando el preso no ha visto al abogado o no lo entiende y además lo que está en juego es una conformidad?
S: El tema de las conformidades son muy puñeteras y los abogados lo pasamos muy mal. Estamos jugando con amarrar un resultado, sobre todo, cuando implica entrar en prisión. Y te estás conformando con cuatro, cinco años de prisión para que no le caigan a tu cliente siete, ocho, nueve... Es muy jodido. Ahí sí que creo que los familiares de los presos tenéis que exigir hablar con el abogado antes, y decir, “no queremos que una decisión tan importante se tome cinco minutos antes del juicio. Vamos a valorar entre todos las posibilidades que hay porque es una decisión muy jodida”. También para el abogado. A veces te preparas el juicio muy bien y ves una defensa buena, y es el mismo cliente el que quiere aceptar el acuerdo. ¿Y cómo le dices al cliente que no coja cuatro años? El abogado arriesga a que le salgan más y sean seis. Es un tema jodido.
A: ¿No se solucionaría si se hubiese hablado antes con tiempo con el cliente y existiera un mínimo de confianza en lo que le propone el abogado? No suele inspirar ninguna confianza una persona que ni si quiera ha ido a visitarle una vez.
S: Estoy de acuerdo. La base de mi profesión es la confianza. Si el cliente no confía en ti, la cosa es muy jodida. En los casos importantes, aunque debería ser en todos, en los que el cliente se juega una pena de prisión, es inexcusable que el abogado hable con el preso, con la familia (si la hubiera) y con todo el que tenga que hablar. Los familiares también tenéis que tener en cuenta que tenemos una limitación muy grande con la ley de protección de datos. A mí se me han dado casos de gente que ha estado en prisión y me han dicho tajantemente que no le dé información de su caso a su familia. Y me ha llamado un padre o madre y he tenido que decirle que no le puedo decir ni por qué ha sido porque es secreto profesional. Cuando está en libertad no hay problema, porque si acompaña alguien a mi cliente, yo hablaré con franqueza igualmente. Pero de otra forma no. Hay muchísimos delitos familiares. Puede ser que haya sido el marido que ha intentado matar a la esposa y el que viene aquí es el hijo de los dos... Situaciones de estas se nos dan.
A: ¿Cuál es la situación ideal para que los abogados de oficio trabajen el caso?
S: Cuando el cliente tiene fuera a alguien que se preocupa por él, y que está al tanto de todo. Porque nosotros decimos: necesito tal documento. Y la novia, la mujer o la madre te trae todo rapidísimo. Pero no siempre es así.
Si quieres consultar el Manifiesto y Conclusiones del I Encuentro Estatal de Letrad@s por un Turno de Oficio Digno, celebrado durante el pasado mes de junio en Barcelona, pincha aquí.
Desde 1988 Salhaketa Nafarroa viene trabajando en Navarra por la defensa de los derechos de los presos y sus familiares. Grandes hitos de los que nos hemos beneficiado todos, marcan su historia más reciente: la consecución de la primera sentencia en España que obligaba a una prisión a realizar intercambio de jeringuillas para prevenir el contagio del VIH, por ejemplo. O la ubicación en el mapa de los módulos FIES (Ficheros de Internos de Especial Seguimiento) dando a conocer lo que hasta ese momento era una parte oscura de las cárceles españolas... De ellos queremos aprender el resto de asociaciones de familiares de presos, y de su dedicación por hacer llegar a la sociedad la realidad de nuestras cárceles, de las personas que trabajan y viven en ella, y de los sentimientos y dificultades que produce en sus familiares y amigos. Sus recientes jornadas sobre la nueva macro cárcel que se abrirá en Pamplona, reunió a numerosas organizaciones que acudieron a esta interesante convocatoria. Quisimos saber qué conclusiones se extrajeron durante estos días.
Afaprema: ¿Qué valoración hacéis desde Salhaketa de las jornadas "La macrocárcel que nos llega?
Libertad Francés: La valoración es muy positiva. Estamos contentas con la repercusión que ha tenido a todos los niveles dado que prácticamente todos los colectivos a los que nos dirigimos para formar parte de las mesas redondas aceptaron la invitación. La afluencia de la gente ha sido buena y constante lo que significa que aún hay gente a la que este tema les interesa y ha tenido repercusión en los medios de comunicación que también era uno de los objetivos, que se empezara a oir hablar claro de la macro cárcel de Pamplona, que ya está prácticamente terminada.
A: ¿Qué se ha puesto de manifiesto en estas recientes jornadas?
L: Lo que ha quedado plasmado, por parte de todos los colectivos, que no hay ningún tipo de preparación o previsión económica ni de recursos para hacer frente a la apertura de la macro cárcel. También se ha reiterado la necesidad de que Navarra asuma las competencias en materia penitenciaria así como la desproporción del número de plazas con las que va a contar la cárcel teniendo en cuenta la necesidad real de Navarra para acoger a personas privadas de libertad, navarras o con arraigo en Navarra.
A: ¿Quién está detrás de la construcción de estas macro cárceles?
L: Según recoge su página web, SIEP (Sociedad Estatal de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios, S. A.) que fue creada en 1992 con la misión de construir y equipar Centros Penitenciarios. En diciembre de 2005, cuando se aprueba por el Consejo de Ministros el Plan de Amortización y Creación de Centros Penitenciarios 2005-2012, SIEP ha desarrollado y puesto en marcha la ejecución del mismo.
A: La Sociedad Estatal de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios, SIEP, habla de literas ignífugas en el nuevo centro, como un avance, en su página web: XXXX. ¿Qué más sabéis habéis conseguido averiguar?
L: Nosotras sólo conocemos lo que pone en la web de SIEP prácticamente. Recalcamos el hecho de que haya literas ingnífugas no porque se un avance o no, sino por el hecho de que están reconociendo que en la nueva macro cárcel va a haber literas por lo tanto, las 600 celdas pasarán a ser 1.200 plazas.
A: ¿Por qué consideráis que no está Navarra preparada para la llegada de esta macro cárcel?
L: Los recursos existentes en Navarra (sanidad, asociaciones...) se encuentran en estos momentos colapsados porque hay mucha demanda y no se puede cubrir todas las necesidades. Las personas privadas de libertad en la cárcel de Pamplona, que en estos momentos no llegan a 300, son personas que mientras están en esta cárcel y cuando salen en libertad, utilizan los servicios públicos y los recursos que ofrecen las asociaciones en igual medida que lo hacen todos los ciudadanos: según sus necesidades. Si para el año que viene se contempla la apertura de la nueva macro cárcel que tiene una capacidad de hasta 1.200 plazas, supone que las personas que estén hoy aquí harán uso, como es lógico, de estos servicios que a día de hoy ya están colapsados. Este incremento de personas potencialmente usuarias de estos servicios hace lógico pensar que va a suponer un colapso mayor dado que no existe ninguna previsión para aumentar servicios, mejorarlos... repercutiendo todo ello de manera negativa en las personas privadas de libertad.
A: ¿Qué opináis de la ubicación de estas macro cárceles alejados de los núcleos urbanos?
L: Lógicamente, estamos totalmente en contra de la construcción de cárceles fuera de los núcleos urbanos por las complicaciones que supone tanto a los familiares como a las personas presas.
A: ¿Cómo nació Salhaketa y qué proyectos lleváis a cabo?
L: Cuando nació Salhaketa, el colectivo se dedicaba a la denuncia y a la defensa de los derechos de las personas presas y de sus familiares. Se realizaron, y realizan, diversas actuaciones como la creación de un Servicio de Orientación Jurídico Penitenciaria, un programa de intercambio de jeringuillas dentro de la cárcel, la reapertura del módulo de mujeres y la entrada de un psiquiatra en la cárcel de Pamplona.
Con el paso de los años, surgieron otros proyectos encaminados no sólo a la denuncia, sino también a una ayuda más directa para las personas que salen de prisión. Se abrió un piso de incorporación social de larga estancia para personas en libertad condicional o libertad definitiva. Posteriormente, se inauguró un piso para estancias temporales y permisos, y que estas personas no tengan que cumplir la condena íntegra sin salir en libertad durante su cumplimiento. También se realizan unos talleres de habilidades dentro de la cárcel tanto en el módulo de jóvenes como en el de mujeres.
También llevamos a cabo una actividad de concienciación social realizando jornadas de estudios penitenciarios en la Universidad Pública de Navarra, certámen de teatro callejero, cine fórum, charlas...
A: Desde Navarra llegan muchas iniciativas en temas penitenciarios que se extienden después por toda la geografía, como por ejemplo los SOJP's o Servicios de Orientación Jurídica Penitenciaria.
L: Cuando desde Salhaketa se trabajó para la creación de un SOJP (Servicio de Orientación Jurídica Penitenciaria) éste ya existía en otros lugares. Nos parecía una herramienta importante para la defensa de los derechos de las personas presas y por ello, se impulsó su creación. Sería muy interesante que siguieran surgiendo ideas de este tipo y que se fueran expandiendo por toda la geografía. Algo parecido ha sucedido con la petición de entrada de psiquiatras en las cárceles que se ha expandido a distintos lugares y también, supone un beneficio, en principio, para las personas presas.
A: ¿Pensáis que aún queda mucho por andar en cuanto a asociaciones de familiares de presos?
L: Creemos que sería muy interesante crear un encuentro de asociaciones de familiares de presos, si no a nivel estatal sí autonómico pero también consideramos muy importante impulsar la creación de asociaciones de este tipo, pues las familias de las personas presas son también olvidadas y se ven perjudicadas por la política penitenciaria.
Fernando Pamos de la Hoz es un reconocido abogado especializado en Derecho Penal y apreciado por asociaciones y foros de familiares de presos. El motivo no es otro que su avalada ética y profesionalidad (a sus espaldas más de 20 años de profesión con casos complejos, algunos muy mediáticos, entre los que encontraríamos nombres y procesos que a todos nos suenan). Sin embargo, las particularidades del proceso de Antonio Puerta volvieron a mostrarle de qué material está hecha la sociedad y la sed de venganza que la alimenta, en un circo, el mediático y el político, que no sólo terminó con la vida de un hombre enfermo, su defendido, sino que destrozó a una familia. Quisimos conocer su libro sobre todo este proceso (en Libros) y su opinión de primera mano.
Afaprema: No es algo nuevo para ti escribir sobre defensas asumidas, ¿sobre qué otras defensas habías escrito?
Fernando: Realmente es la primera vez que escribo sobre un proceso y dejo que vea la luz. Otras veces he escrito, como suelo hacer habitualmente, en la soledad de casa y sólo para mí. Me hubiera gustado escribir en otro momento de mi vida profesional sobre las tropelías de un muy famoso juez en un concreto asunto, pero me jugaba mucho y no quise.
A: Qué tuvo de especial la defensa de Antonio Puerta a nivel profesional y humano?
F: Creo que me marcó desde lo que la presión brutal de los medios supone –nuca antes lo había vivido– y puedo decir que capeé el temporal de la presión con buena nota. Como ser humano, y desde ese factor personal, Antonio era una personita encerrada en un hombre perdido para todas las causas. Fue un proceso especial por todo lo que conllevó también de presión política y debía medir cada movimiento que realizara y cada palabra que dijera.
A: ¿En qué momento decides que tienes que escribir este libro y por qué?
F: Cuando murió y vi el juego miserable de los medios decidí que su absolución, o condena muy atenuada, debía ver la luz en forma de palabra escrita. El desenlace era esperable, su muerte, pero tocamos fondo con el "después" en las televisiones.
A: ¿Cuáles han sido los principales obstáculos que has encontrado en la redacción del libro?
F: Pues creo que contener mis propias emociones y no herir susceptibilidades de terceras personas, partes en el proceso, que sigue siendo poderosas y, a buen entendedor ya se sabe, y de políticos y periodistas con nombre y apellidos. No debía nombrarles, te puede triturar si se lo proponen, y en buena medida, no lo he hecho.
A: ¿Quién era el hombre que había tras la imagen pública que nos ofrecieron de Antonio Puerta?
F: Era, ya lo he dicho, un niño pequeño herido, muy herido, con ganas perpetuas de contentar a sus padres y muy protector de los suyos. Su reino, entendido como ilusión por la vida, lo perdió hace muchos años.
A: ¿Mantienes alguna relación con su familia y sabes si han recibido alguna disculpa pública de todos aquellos que les hicieron tanto daño?
F: Tengo mucha relación con su madre, báculo de todos ellos y ejemplo de entereza y saber estar. Nadie se ha disculpado, no cabe en su ideario la palabra perdón.
A: En algún momento comentas que lo peor que has conocido, más aún que los genocidas, violadores o asesinos que has defendido, son los responsable de programas como La Noria. ¿Cómo llegas a esta conclusión?
F: Hay muchas formas de ser miserables. En los ejemplos que he defendido he encontrado la disculpa y el dolor por el daño causado en los ojos, en la mirada, en una palabra... En ese programa, cúmulo de miseria moral, se enriquecen desde el dolor ajeno y así siguen.
A: Conocedor del funcionamiento de la Justicia, ¿hasta qué punto deja de exisitir o de ser imparcial cuando se trata de asuntos mediáticos?
F: Creo que es muy importante la presión mediática al principio, cuando el asunto está en todos los telediarios. A medida que el clamor baja, la cordura se impone y regresa la ecuanimidad y el garantismo.
A: ¿Está la sociedad española, según tu punto de vista, muy "en pañales" en lo referido a imparcialidad de la Justicia?
F: Creo que Italia es peor; y que no parezca que critico sin fin a los jueces, nada más lejos. También digo que deberían estar mucho mejor pagados por todo el trabajo que tienen, y yo soy testigo de cómo trabajan y en qué condiciones lo hacen.
A: ¿Qué responsabilidad tiene la sociedad en este linchamiento mediático?
F: Es un problema de compasión y educación. Nadie hemos dejado de ver esos programas alguna vez. Además el español es cainista, ya lo decía Machado. Le gusta ver a su hermano pisoteado y juzga desde el prejuicio y la ignorancia.
A: Cuando tienes la oportunidad de hablar con abogados recién licenciados y jueces, ¿son conscientes de la importancia de abstraerse a la "resonancia" de un proceso en los medios de comunicación?
F: Los nuevos jueces, de los que soy tutor todos los años, son ejemplo de valentía y saber estar. Es una generación muy preparada que ha vivido siempre en democracia y que quiere cambiar el mundo a mejor.
A: Comentas que el Derecho a la Defensa de toda persona es tan sagrado como la vida. Sin embargo, si hay posibilidades económicas es mucho más probable que exista una defensa real, y si no, puede quedar en mero trámite. ¿No es una contradicción hablar de Justicia cuando depende tanto de las posibilidades económicas de los defendidos?
F: Bueno, por una parte es cierto lo de que un buen abogado te abre las puertas del cielo, pero existen otros factores distintos al dinero como es conocer gente en las altas esferas o venir de una cuna con cierto abolengo que te permite entrar en ciertos despachos.
A: Recientemente, el Reglamento Penitenciario ha sido modificado para dar cobertura legal a la figura del FIES (Ficheros de Internos de Especial Seguimiento). ¿Hasta qué punto el sistema penal y penitenciario está influido por la necesidad de reunir más y más votos y diseñar estrategias para obtener más poder político?
F: La alarma social es un elemento muy usado por los políticos para legislar y así, en aras a la seguridad y desde el miedo –el miedo es usado sin rubor– endurecer las penas. Encierra así, sacándolos de su zona de confort, a las amenazas a su estado de vida y bienestar.
A: Has trabajado con familiares de presos y presos en los últimos 20 años. ¿Has notado cambios a lo largo de estas dos décadas?
F: He notado cambios en el perfil de las familias fruto del avance de la sociedad española –hemos pasado de ser un país pobre a ser un nido de nuevos ricos ostentosos y racistas, o clasistas, con interna, parabólica, televisió de plasma y tres casas–. Antes había más hijos de la marginación y el desarraigo, ahora cualquiera, desde la codicia o una necesidad puntual, puede acabar dentro. Ya no veo gente que no sepa escribir o leer –eso me impresionaba muchísimo y les tenía que escribir cartas a sus hijos o leérselas yo–.
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Hace poco menos de un mes (febrero de 2011) leíamos en internet las conclusiones de la tesis doctoral realizada por la profesora Clarisa Ramos Feijoo, defendida recientemente en la
Universidad de Alicante (UA): el número de personas con discapacidad mental en las prisiones españolas, aumenta. No hace falta decir que la prisión no es el lugar donde deben estar estas
personas. Hablamos con la profesora Clarisa Ramos, para saber si ya de por sí la vida carcelaria incrementa los problemas de discriminación, desigualdad, accesibilidad y olvido, cómo no será la
situación de estas personas y de sus familiares, y cuáles serían las posibles soluciones que ella plantea en su tesis.
Afaprema: ¿Qué le llevó a elegir este tema “La discapacidad intelectual en el ámbito penal y penitenciario. Procesos de exclusión y de integración social”?
Clarisa:Hace doce años comencé a participar como colaboradora del hoy Real Patronato sobre Discapacidad, para un programa de seguimiento y apoyo a la inserción social de personas con discapacidad intelectual afectadas por el Régimen Penal Penitenciario. Este Programa surgió como respuesta a una visita realizada en el año 1987 por integrantes del Real Patronato y de la FEAPS (Confederación Española de Organizaciones en favor de las Personas con Discapacidad Intelectual) a instancias de la asociación ASPRONA que se hizo eco de la situación de las personas con discapacidad intelectual internas en el llamado Centro Asistencial de León. Una de las lecturas que recomiendo para saber cómo han cambiado las cosas en éste ámbito es la de ese primer informe que realiza una pormenorizada descripción de la situación en aquel centro y de la absoluta invisibilizaciónen el que se encontraban estas personas.
Al obtener mi plaza en la Universidad de Alicante, el Departamento de Trabajo Social y Servicios Sociales me dio la oportunidad de continuar con este trabajo a través de la firma de un convenio Marco de Colaboración con el Real Patronato. Creo que esta es una muestra evidente del compromiso de la Universidad de Alicante con los problemas sociales.
Estos años de trabajo conjunto con las administraciones de justicia, con el mundo asociativo, con las instituciones penitenciarias, me llevaron a escoger este tema para mi tesis doctoral como forma de sistematizar y de reflexionar sobre un ámbito muy desconocido, pero en el que se reflejan los problemas que tiene la sociedad. Además, al existir un programa desarrollado por FEAPS en casi toda España me permitió un conocimiento más profundo de la realidad y de la posibilidad de desarrollar alternativas.
A: En su estudio queda patente el aumento de la población con discapacidad intelectual en las cárceles. ¿Aumento en relación a cuándo?
C: Tal y como señalo en la memoria de mi investigación, el primer estudio sobre el tema en cuanto a dimensiones, lo realizó el IRES (Institut de Reinserciò Social) por pedido del Real Patronato en 1994. La expresión correcta sería que aumenta la identificación de personas con discapacidad intelectual, pero creo que lo fundamental es no quedarnos en el detalle cuantitativo. Los números pueden resultar engañosos, pueden llevar a titulares confusos por los que se termine pensando que si aumenta el número de personas con discapacidad intelectual o de personas con enfermedad mental en las cárceles es porque son "peligrosas". No es así. En este sentido los medios de comunicación tendrían que tener mucho cuidado y revisar sus códigos éticos a la hora de informar. Me preocupa que se identifique que la problemática del mundo penal penitenciario es ajena a la sociedad… allí está la simbología de la exclusión, como si los problemas y las causas por las que alguien delinque no tuvieran que ver, además de con características individuales, con características de la propia sociedad.
A: ¿Quién es el último responsable de que esto esté sucediendo según su criterio?
C: Son varias preguntas, en realidad parafraseando a autores como La Parra, Mateo y Penalva, podemos decir que el problema social es como una telaraña... y hay que descubrir quién y dónde está la araña que teje la red.
En nuestro caso, creo que lo importante es analizar aspectos de detección y de atención desde una edad temprana. Dispositivos de prevención en todos los sistemas de protección, educación, salud, servicios sociales. Hay experiencias que se han realizado de detección de situaciones de riesgo que han demostrado un resultado positivo.
En este sentido, creo que es necesario diferenciar que cuando hablamos de prevención no queremos decir que se trate de personas identificadas como conflictivas ... en realidad el problema es que en muchos casos han sido invisibles para los sistemas de protección, por lo que la prevención no se dio.
Otra de las conclusiones a las que he podido llegar es que hay una falta de especialización en la formación universitaria en todas sus ramas. Por ejemplo, salvo algunas excepciones como las encabezadas por Salvador Carulla, Novel Alsina, Rueda Quillet y otros, podemos decir que carecemos de psiquiatras expertos en la salud mental de las personas con discapacidad intelectual y digo en la salud, no en la enfermedad que sería el segundo paso. Si se confunden aspectos de una enfermedad mental con los de las personas que tienen un grado de retraso mental... la araña comienza a tejer su red. De allí en adelante podemos extrapolar esta situación a los profesionales que participan en casi todos los sistemas de protección. La coordinación socio sanitaria... y la coordinación, en general, son también una asignatura pendiente. Pese a que el discurso es favorable al trabajo en equipo, las visiones integrales y las gestiones integrales e individualizadas de los casos brillan por su ausencia. Este diagnóstico es significativamente reiterado en todas las entrevistas que he hecho en diferentes sectores de la intervención social.
He visto casos en los que habiendo determinado la autoridad judicial que la persona podía cumplir la sentencia en un espacio alternativo, o más terapéutico para sus circunstancias, se ha vivido un auténtico calvario burocrático entre los sistemas de servicios sociales y los de salud mental por la coexistencia de una discapacidad intelectual y un trastorno mental... Entramos en un desierto dentro de los recursos de reinserción. Lo que he podido comprobar es que con frecuencia se terminan adaptando las necesidades a los recursos y eso suele tener un mal resultado.
A: ¿Cuáles han sido sus fuentes para la obtención de datos? ¿Cuánto tiempo le ha llevado finalizar este trabajo?
C: He trabajado desde un modelo cualitativo con entrevistas a informantes claves de los sistemas que intervienen: instituciones penitenciarias, el mundo asociativo de la discapacidad intelectual y de la enfermedad mental, los servicios sociales (comunitarios y especializados). También la observación en los centros y las entrevistas a usuarios del programa de FEAPS han sido una importante fuente de conocimiento. A la vez, he hecho una revisión de la literatura e investigaciones existentes sobre este tema. El proceso concreto de la investigación para la tesis me ha llevado tres años, pero tal y como explicaba al comienzo, el trabajo se nutre de la experiencia profesional que llevo desarrollando desde hace más de una década.
A: ¿Ha tenido contacto con este tipo de población en el interior de los centros penitenciarios?
C: Entiendo que se trata de una experiencia profesional que para quienes ejercemos el Trabajo Social desde la perspectiva de la "relación de ayuda" y no de una ayuda sustitutiva, siempre es positiva porque es interactiva. Como profesional aprendes en esa relación y debo decir que en mi caso he aprendido mucho, sobre la resiliencia, sobre la autonomía y también sobre la interdependencia. En un momento en que hablamos tanto de la autonomía y la dependencia, creo que es bueno recordar que también existe la interdependencia y a través de ella pueden desarrollarse las capacidades de funcionamiento de todas las personas. Pero a la vez se aprende profesionalmente lo difícil que es la coordinación y el trabajo en equipo y eso es algo que personalmente me sirve mucho a la hora de la docencia. Siempre insisto al alumnado en que es una competencia imprescindible. Tenemos que ser flexibles y creativos, de lo contrario transformamos la intervención social en burocracia, esa es la que podríamos llamar "puerta giratoria" de los sistemas de protección social. Es necesario que trabajemos desde la promoción de las capacidades de las personas y mediante recursos estandarizados no es que sea imposible pero resulta difícil y costoso.
A: ¿Qué es lo que más le ha llamado la atención de todo el proceso de estudio e investigación que ha dado lugar a esta tesis?
C: Que es importante no dar nada por cierto y definitivo. Cuando empecé mi trabajo para la tesis, partía de la convicción de que el problema tenía un sesgo de marginación socioeconómica, cultural. La tesis me permitió aprender que desconocíamos muchos aspectos de cómo intervenir para desarrollar la salud mental de las personas con discapacidad intelectual, y los desconocíamos porque hay muchos prejuicios que nos hacen pasar de largo sobre características que resultan importantes. Es importante ver la policausalidad para poder desarrollar dispositivos de intervención y de prevención adecuados a las necesidades de las personas.
A: ¿Cuál han sido sus mayores obstáculos?
C: No he encontrado obstáculos, sinceramente el trabajo ha sido absolutamente placentero, porque fue la oportunidad de sistematizar una experiencia profesional en la que he tenido colaboración de numerosas personas hacia las que tengo una profunda gratitud, tanto del Real Patronato sobre Discapacidad en quienes siempre he encontrado apoyo y colaboración como indudablemente de todo el equipo del Programa de Cárceles de la FEAPS, que lleva más de una década tratando de poner esta problemática en las "agendas de la política social", así como también de FEAFES que se encuentra implicada en este tema.
La realidad del mundo de la intervención social habla un idioma diferente al de las Instituciones Penitenciarias, las fuerzas de seguridad o el ámbito judicial. Pero que hablen diferentes idiomas no significa que el contenido sobre el que tratamos no sea el mismo, por eso la labor tiene que ser de "traducción, interpretación, mediación". Entiendo que lo necesario es encontrar ámbitos de debate conjunto, para poder desarrollar soluciones de consenso.
En este sentido no puedo olvidarme de la colaboración que he recibido de Instituciones Penitenciarias, es indudable que mi tarea se ha visto facilitada por el hecho de que no llegaba como una desconocida a este ámbito, sino que venía trabajando desde hace muchos años.
Quizás una anécdota que recuerdo con cariño son las palabras de uno de mis directores de tesis, Demetrio Casado, que comentó con los demás miembros del tribunal que la elección del tema que yo había hecho le parecía valiente, casi temeraria y que eso le daba un valor añadido. Por eso creo que los obstáculos que pudieron haber existido fueron compensados ampliamente por la colaboración que encontré siempre de las personas, instituciones y entidades a las que me dirigí y del entusiasmo que genera la posibilidad de seguir trabajando en este tema, no sólo como “objeto de investigación” sino como un espacio en el que podemos realizar propuestas alternativas.
A: ¿Cuáles son las características familiares y sociales de esta población que llega hasta prisión a pesar de tener una discapacidad intelectual?
C:Más allá del perfil socioeconómico, sí que quisiera destacar la importancia que tiene la falta de orientación que en muchos casos tienen las familias sobre cómo enfrentar la relación con el entorno penal-penitenciario. En este sentido la labor del mundo asociativo es de crucial importancia, pero debemos tener en cuenta que no todas las familias están dentro de organizaciones vinculadas a la discapacidad. De hecho en una primera investigación que realicé para el Real Patronato en el año 2003, de 69 casos que se encontraban en distintos centros penitenciarios, sólo 3 habían tenido relación con alguna asociación de personas con discapacidad. Por eso señalaba antes que debemos tener en cuenta para la prevención no sólo aquellas personas que planteen una personalidad conflictiva, sino las situaciones en que existe una invisibilizaciónpara los sistemas de protección. No podemos poner el eje de la responsabilidad social en las familias, porque ellas también necesitan apoyo y orientación. En ese sentido hay casos en los que una persona está por ejemplo cumpliendo una medida de seguridad en el Psiquiátrico Penitenciario de Fontcalent pero su familia es de Galicia, o de Canarias… es muy difícil poder hacer una adecuada intervención familiar con cientos de kilómetros de distancia. Definitivamente las familias necesitan apoyos.
A: No todas las discapacidades intelectuales tienen, digamos, el mismo grado. ¿Ha hecho usted distinciones, grupos?
C: Sí, en el perfil de la población destacan las discapacidades leves, pero insisto en que lo que considero que debe destacarse no es el aspecto cuantitativo, ni los perfiles estadísticos sino las necesidades de intervención preventiva y las terapéuticas, entendiendo este último aspecto de manera integral. El abordaje debe ser individualizado ya que cada persona responde a una causalidad y a una realidad específica y a la vez debe ser atendida de una manera integral. La Clasificación Internacional del Funcionamiento de la Discapacidad y de la salud de la OMS nos habla de “funcionamiento”, pone el acento en lo que le permite a una persona estar en relación y entiendo que desde esa concepción hemos de trabajar, entendiendo la necesidad de un sistema de apoyos que responda a las necesidades de cada persona.
A: Usted aporta propuestas para la detección de esta problemática antes de que llegue a prisión y también para la integración social. ¿Cuáles serían a grandes rasgos?
C:El problema de la invisibilizaciónde las situaciones que conllevan riesgo está vinculado a aspectos de falta de prevención. Creo que hemos avanzado muchísimo en el campo de la intervención social, pero hace falta que logremos resituarnos en una nueva realidad social. A veces concebimos la sociedad a través de una foto fija, y tenemos que ser conscientes de que se trata de una película en tres dimensiones con permanentes cambios para los cuales debemos estar preparados. La atención debe ser mucho más integral. Abogo por una gestión de casos que permita un mayor acompañamiento de las personas y de sus familias. Es necesaria a la vez una mayor y mejor especialización en todas las profesiones que tenemos que ver con la intervención social para evitar el fenómeno de la "sordera especializada" que tantos efectos negativos tiene.
Entiendo que debería aumentarse el trabajo de formación de equipos interprofesionales de intervención comunitaria en salud mental, e insisto en salud, como criterio de potenciar las capacidades preventivas como tarea de la atención primaria. Me refiero a la atención primaria como un nivel de intervención, no sólo del área de salud, sino por supuesto de los Servicios Sociales Comunitarios.
A: Dicen que su trabajo es pionero en abrir caminos, soluciones, ¿en qué sentido?
C: No creo que mi trabajo sea "pionero", como suele decirse "si he visto más lejos es porque camino a hombros de un gigante" y ese gigante son los muchísimos esfuerzos que se vienen realizando desde instituciones como el Real Patronato sobre Discapacidad, que inició este trabajo con Demetrio Casado, la labor de la FEAPS, FEAFES, por supuesto del propio CERMI y las iniciativas y colaboración de Instituciones Penitenciarias entre las cuales destaco el interés que la gestión de la Sra. Gallizo ha puesto en este tema. Creo que lo importante es destacar la necesidad de no recurrir a lo que hoy ha dado en denominarse el "prisonfare", es decir el que los problemas sociales se solucionen a través de la reclusión en instituciones penitenciarias
A: Usted es profesora y doctora. ¿Cómo ve a los jóvenes estudiantes, comprometidos conscientes de problemáticas como las que usted plantea?
C: Creo que el compromiso y la toma de conciencia tienen que pasar por la ciudadanía en general. Los problemas sociales tienen una característica: la interdependencia y como bien han definido autores como De Swaan, la historia de la asistencia tiene que ver con que existen situaciones que aunque no nos afecten de forma directa, repercuten en nuestra vida, y por eso son responsabilidad de toda la sociedad. No podemos cerrar los ojos a esas situaciones. La problemática social no cambia a uno y otro lado de "los muros", debemos realizar una intervención social que responda a las necesidades de la gente.
A: ¿Está la universidad, las ciencias sociales, comprometidas como debieran en el estudio o la investigación de determinados espacios como son los que están tras los muros?
C: En cuanto a la Universidad, siempre he creído que la comunidad universitaria tiene un compromiso por imperativo ético, con los problemas sociales, y con la necesidad de aportar a la mejora de las condiciones de vida de toda la población.
Hace tiempo, la Universidad de Alicante editó el texto de Ortega y Gasset "Misión de la Universidad". Hay una cita de este texto que me parece muy ilustrativa: "(...la Universidad) no será una institución sólo para estudiantes, un recinto ad usum delphinis, sino que metida en medio de la vida, de sus urgencias, de sus pasiones, ha de imponerse como un "poder espiritual" superior frente a la prensa, representando la serenidad frente al frenesí, la seria agudeza frente a la frivolidad y la franca estupidez. Entonces volverá a ser la universidad lo que fue en su hora mejor: un principio promotor de la historia europea". Esto lo decía Ortega en una conferencia en el año 1930 y creo que sigue teniendo vigencia.
Confío plenamente en la juventud, porque creo en el ser humano, y como decía Concepción Arenal "Todas las cosas son imposibles, mientras lo parecen", es decir que hemos de seguir.
Para más información, lee el reportaje de CERMI (septiembre de 2004)
Lourdes Chasco Piérola (derecha) y Patricia Moreno Arrarás (izquierda), forman parte del equipo editor del Portal Derecho Penitenciario (dependiente del Colegio de Abogados de Pamplona y de su Servicio de Orientación Jurídica Penitenciaria, SOJP) un espacio en la web con afán enciclopédico que nace para suplir el deficiente conocimiento de los juristas en Derecho Penitenciario y para hacer visible el fenómeno carcelario. Al menos, hasta que las alternativas a la prisión como “solución” al delito se conviertan en una realidad.
Afaprema: Vuestro portal nace con la clara vocación de convertirse en un instrumento científico donde el usuario pueda consultar toda la normativa, la jurisprudencia más relevante, la doctrina y las últimas noticias en la materia. ¿A qué año se remonta esta iniciativa y quiénes formáis parte de este proyecto?
Lourdes y Patricia: Colgamos la primera noticia en nuestro portal el 1 de julio de 2.005 aunque, lógicamente, hubo un largo y arduo trabajo previo. El proyecto nació y creció de la mano de abogados que integrábamos el Servicio de Orientación Jurídico – Penitenciaria del Colegio de Abogados de Pamplona. De hecho, las cinco personas que trabajamos en la actualidad y los que han trabajado en el pasado en la edición de la web somos abogados en ejercicio que estamos o hemos estado estrechamente vinculados al SOJP de Pamplona.
A: ¿Por qué hay tan pocos abogados que manejen con soltura el Derecho Penitenciario y Penal? ¿Se ha perdido de alguna manera la vocación de servicio social en el mundo del derecho?
L y P: Hay muchos abogados que se manejan con soltura en el ámbito del Derecho Penal aunque no son tantos los que lo hacen con el rigor y la dedicación que merece una rama del derecho en la que todos -no sólo el acusado o la víctima- nos jugamos tanto. Y sí, son poquísimos los abogados que tienen conocimientos de derecho penitenciario. ¿Las causas? Múltiples. Por un lado, está la pescadilla que se muerde la cola: al desconocerlo casi todo sobre derecho penitenciario, muchos abogados no son conscientes de las posibilidades de defensa y de trabajo que se abren después de que se dicta una sentencia condenatoria y, en su desconocimiento, abandonan literalmente al cliente en el momento en que éste cruza el umbral de la prisión. Por otra parte, es innegable que el Derecho Penitenciario ha sido siempre un derecho “menor” y marginal. Siempre ha tenido una presencia escasa o nula en los programas de formación universitaria; nunca ha llamado el interés del mundo académico ni tampoco el de las editoriales jurídicas; y tampoco los operadores jurídicos le han prestado demasiada atención. Y todo lo anterior es, en principio, inexplicable si tenemos en cuenta que el derecho penitenciario es aquel que marca las reglas de juego cuando el Estado descarga todo su poder coercitivo o de coacción. La cárcel siguesiendo un mundo desconocido y temido. Por tanto, en principio, no parece lógico que la rama del derecho que regula lo que allí ocurre esté tan poco considerada. Sin embargo, ante esa aparente contradicción, surge una explicación incontestable: aunque el panorama esté cambiando en los últimos años, las cárceles siguen llenas de pobres, toxicómanos, enfermos mentales o extranjeros “irregulares”. O, hablando en plata: las cárceles siguen pobladas de personas con escasos recursos económicos que rara vez pueden costearse un abogado. Del derecho penitenciario, por tanto, no se puede vivir. Eso explica que haya muy pocos abogados especializados en la materia y, desde luego, exige la presencia de servicios de orientación jurídico – penitenciaria en todas las prisiones. Por último y en estrecha relación con todo lo anterior está la sensación de que, pese a todos los esfuerzos de algunos, estamos ante un derecho “muy poco derecho”. La prisión sigue siendo una institución que demasiadas veces resulta opaca, arbitraria, rígida, que permite poco margen de maniobra al profesional del derecho. Es un territorio árido en el que no es fácil cosechar éxitos profesionales y en el que la falta de rigor técnico desmoraliza. Anima poco jugar en un campo en el que casi siempre se pierde.
Respecto a la pérdida de vocación social en el mundo del derecho, es más que evidente que hemos vivido tiempos mejores en todo aquello que tiene que ver con la solidaridad, la comprensión o la confianza en la capacidad de recuperación del ser humano. La marginalidad tiene hoy rostros menos evidentes y es más difícil encontrar carros a los que apetezca subirse. A este nivel, la abogacía es un reflejo de lo que ocurre en el resto de la sociedad y por tanto y desde nuestro punto de vista, la respuesta es afirmativa: sí, como colectivo es muy posible que estemos más adormecidos. La abogacía “social” como forma de vida es hoy más difícil de encontrar.
A: El Colegio de Abogados de Vizcaya fue el pionero en la creación de un SOJP (Servicio de Orientación Jurídica Penitenciaria) en 1986. ¿Por qué en Vizcaya son pioneros en este tipo de materias, como ocurrió con la despenalización de los manteros también?
L y P: En el País Vasco siempre han tenido mucha fuerza los movimientos sociales. En Vizcaya, como en muchos otros sitios, los SOJPS no se crearon a iniciativa de los Colegios de Abogados sino a impulso de determinados abogados que tenían relación con movimientos sociales que, de una u otra forma, estaban en contacto con el mundo carcelario. En el caso de Vizcaya, los abogados que lo impulsaron tenían mucha relación con Salhaketa, una asociación que opera en el País Vasco y Navarra y que trabaja desde hace muchos años en el ámbito de las prisiones. Hoy en día, estamos en un momento en que los SOJPS se están extendiendo y ya no dependen sólo del impulso de los movimientos sociales. Poco a poco, los Colegios de Abogados han ido asumiéndolos y comprendiendo su importancia.
A: ¿Qué tipo de contacto se mantienen entre todos los Servicios de Orientación Jurídica Penitenciaria?
L y P: Físicamente, nos encontramos todos una vez al año en el marco de los unos encuentros anuales que suelen celebrarse en noviembre. Durante el año, existen contactos entre SOJPS a través de las reuniones periódicas de la Subcomisión de Derecho Penitenciario del Consejo General de la Abogacía Española en la que no están presentes todos los SOJPS pero sí una buena representación de ellos. Y luego están los contactos informales y puntuales que se producen cada vez que, por ejemplo, un preso de Pamplona es trasladado a Valladolid y, por la razón que sea, necesitamos un contacto allí. El portal es también, en cierto modo, un punto de encuentro cotidiano ya que nos llega información o peticiones de muchos compañeros.
A: En cuanto a la reforma del Código Penal, ¿cómo se está llevando a cabo la revisión de condenas por parte de los equipos de abogados de turno de oficio, del SOJP y abogados particulares? Se
conocen casos de personas ya penadas a las que no se les está revisando aún la condena. ¿No supondría mantener en prisión a personas a las que la actual ley no las ingresaría en prisión o ya
habrían cumplido su condena?
En principio, los tribunales, de oficio, proceden a la revisión de los casos más obvios. Pero hay multitud de otros supuestos, menos evidentes, en los que una buena defensa también puede explorar nuevos caminos en los procesos de revisión. A nivel de SOJP, no se puede hacer gran cosa. Por un lado, para detectar si procede o no una revisión es necesario conocer bien los detalles del concreto proceso penal que ha desembocado en la sentencia condenatoria; por otro, quien debe actuar a ese nivel es el abogado –particular o de oficio- que haya llevado el caso. Es cada abogado el que, ante una nueva reforma, tiene que hacer un alarde con todos sus asuntos penales en ejecución o pendientes de ejecución. A partir de ahí, es preciso trabajo, imaginación y valentía. Detrás de las interpretaciones más revolucionarias y progresistas de las leyes suele estar un abogado inspirado y valiente.
Sea como fuere, tampoco hay que engañarse ni esperar grandes alegrías de este último proceso revisor. En líneas generales, la última reforma del Código Penal operada por la LO 5/2010 supone, otra vez, un agravamiento de las penas y una apuesta decidida por la prisión que irrumpe en cada vez más tipos penales.
A: ¿Cómo tendrían que hacer aquellas personas que aún no han tenido noticias de su revisión de condena y están actualmente en prisión? ¿Se puede pedir la revisión de condena sin necesidad de un abogado?
L y P: Se puede solicitar la revisión sin necesidad de abogado. En principio, la persona presa puede
dirigir un escrito al órgano judicial que le condenó solicitando la revisión. No es necesaria la firma de abogado. Sin embargo, es inevitable que una revisión solicitada por un abogado preparado
y con conocimientos técnicos tenga más posibilidades de éxito sobre todo si estamos hablando de las posibilidades de revisión menos obvias o evidentes.
A: Conocemos casos de familiares de presos estafados por abogados particulares o que pagan por un servicio que realmente pueden llevar a cabo ellos mismos. ¿Hay algún tipo de herramienta de control en los colegios de abogados para este tipo de compañeros: control de tarifas, control de cómo se llevan a cabo procedimientos, etc? ¿Qué se puede hacer en estos casos?
L y P: La pregunta plantea supuestos muy distintos que exigen soluciones muy diversas. Si estamos ante una auténtica estafa, hay que abordarla como tal denunciándola ante la policía o ante un Juzgado de Instrucción sin la más mínima contemplación. Es, por ejemplo, el caso del abogado que exige a un cliente un dinero para pagar una fianza que ningún Juzgado ha impuesto.
Si, por el contrario, estamos ante un cobro excesivo o indebido, hay que proceder como lo haríamos con cualquier otro profesional que pretenda cobrarnos de más, exactamente igual que cómo lo haríamos si el fontanero pretende cobrarnos 3.000 € por el arreglo de un grifo que gotea. Hay que intentar mediar con el profesional y, en el caso de que el abogado insista en su minuta y no nos convenzan sus argumentos, cabría impagarla y esperar a que el abogado nos exija su pago a través del Juzgado. En ese caso, será el Juzgado el que, en un procedimiento contradictorio –de jura de cuentas, de tasación de costas o incluso en un procedimiento civil ordinario- determinará si la minuta es indebida o excesiva o si, por el contrario, es ajustada.
En el caso de que se haya pagado por un servicio que no requiere de la intervención de un abogado, la cuestión es más delicada. Habría que ver si ha mediado o no engaño por parte del abogado o si, por el contrario, ha sido el cliente el que ha preferido recurrir al abogado aun a sabiendas de que su intervención no era necesaria. Hay multitud de actuaciones –en una Notaría, ante las administraciones, ante la policía, en una agencia inmobiliaria- en la que, en principio, no es imprescindible la intervención de un abogado pero en las que un buen asesoramiento puede resultar definitivo. De hecho, el recurso a un buen abogado de modo “preventivo” evitaría multitud de pleitos y disgustos.
A. En cuanto a la mediación penal, ¿en qué punto se encuentran la efectividad de estos mecanismos en nuestro país?
L y P: En el ámbito del derecho penal de menores, la Ley penal del Menor si prevé la posibilidad de sobreseimiento del expediente por conciliación o reparación entre el menor y la víctima siempre y cuando estemos ante una falta o ante delitos menos graves, que son aquellos que lleven aparejada una pena de prisión no superior a cinco años. Para menores, el marco legislativo ya existe aunque, evidentemente, la aplicación que se hace de esta justicia restaurativa adolece de defectos bien por insuficiente regulación, bien por prácticas que casan mal con los principios que inspiran la mediación. Por poner un ejemplo sencillo, en nuestra práctica en el Juzgado de Menores hemos visto que los profesionales del Equipo Técnico cumplen el rol de mediadores al tiempo que informan sobre la situación psicológica, educativa y familiar del menor, proponen la continuación del expediente o su archivo e incluso proponen la intervención socio-educativa, es decir, la medida a imponer al menor.
Respecto a la justicia penal de adultos, la situación es aún peor. En España estamos todavía a años luz de que la mediación penal esté realmente presente en el día a día de los juzgados. La Decisión Marco del Consejo de la Unión Europea de 15 de marzo de 2.001, relativa al estatuto de la víctima en el proceso penal, estableció que los estados miembros debían impulsar la mediación en las causaspenales y velar para que pueda tomarse en consideración todo acuerdo entre la víctima y el inculpado. La misma norma concedía un plazo a los Estados miembros para que aprobasen las disposiciones legales necesarias para cumplir con el mandato. El plazo expiró hace casi 5 años -22 de marzo del 2006- sin que todavía exista en España ese marco legal para la mediación penal para adultos. Funcionan, eso sí, proyectos piloto en unos pocos juzgados concretos con resultados muy positivos. Pero está claro que, por definición, en diez años se debería haber superado la fase de proyecto piloto y haber cumplido el mandato europeo. Sin embargo, no son buenos tiempos para la mediación penal. Por desgracia, el perdón, la conciliación o la empatía están, hoy por hoy, arrinconados por una idea de justicia-venganza nada compatible con la mediación penal.
A: ¿Qué proyectos en marcha o cómo veis el futuro
penitenciario desde el portal Derecho Penitenciario y el blog de Lourdes Chasco?
L y P: Respecto al portal de Derecho Penitenciario, nos queda mucho por hacer y mucho por mejorar. Las cuestiones técnicas nos roban demasiado tiempo todavía e impiden que no podamos, por ejemplo, dedicar más esfuerzos a la producción propia de contenidos. En estos cinco años hemos conseguido entrar en el ciberespacio, mantenernos y, para alguna gente, constituir una referencia en la materia. Pero, lo dicho, somos muy conscientes de que podemos dar mucho más de nosotros. Para eso, es imprescindible la colaboración de todos lo que estamos en esto de la cárcel. No estaría de más, por ejemplo, que los abogados nos remitiesen las resoluciones interesantes que consigan, que los jueces hagan lo mismo con las que dicten, que la administración penitenciaria sea más transparente o que las asociaciones o los movimientos sociales tengan en cuenta que estamos dispuestos a publicar sus informes, memorias o denuncias siempre y cuando nos conste que se funciona con rigor. De cualquier manera, mantenemos la ilusión gracias a vosotros, los usuarios.
En lo que concierne al blog, su futuro será también el que construyamos entre todos. El blog de extranjería y el blog de derecho penitenciario nacieron en la web Abogados.es del Consejo General de la Abogacía Española. El colectivo necesita de esa “abogacía social” de la que hemos hablado anteriormente y, a través de los blogs, se le quiso dar protagonismo. El blog debe servir para profundizar en este ámbito del derecho penitenciario. La realidad de las prisiones no se conoce. Los abogados que trabajamos en ello tenemos una responsabilidad: alumbrar todo lo que queda oculto de la realidad penitenciaria. Este blog puede ser la herramienta que contribuya a ello. Seguiremos dinamizándolo mientras continuemos pensando que el blog de derecho penitenciario puede cumplir con ese cometido.
Licenciada en Dramaturgia, reconocida actriz que cambió el escenario por la dirección, Mar Díez es también profesora de interpretación en el Laboratorio de William Layton, y la artífice de
esta historia que traspasa los muros de una cárcel cualquiera para que el público general, poco acostumbrado a pensar cómo es la vida y quiénes son los que están tras estos muros, echen un
vistazo a la historia de amor que allí se desarrolla a pesar del distanciamiento físico y la tortura psicológica a la que son sometidos. En un espacio limpio, tétrico en su frialdad y con una
línea de luz que separa a los personajes, la obra traslada al espectador a la cárcel. No es muy habitual que el mundo del teatro, en la función social que siempre le ha acompañado, se comprometa
a traer hasta los teatros públicos situaciones de denuncia que hagan pensar al público. Por eso, celebramos el éxito que está acumulando esta obra. Hablamos con ella y uno de sus actores, Julio
Rojas.
Afaprema: Una historia de amor entre dos hombres en la cárcel. ¿Es real?
Mar Díez: Es una historia de ficción que decido escribir para desarrollar dos o tres conceptos que me interesaban: el amor, la falta de libertad y ambos en conjunto.
Son dos hombres que no tienen nada que ver entre sí y que ni si quiera son homosexuales ni tienen tiempo para desarrollar una empatía, porque en dos meses a uno de ellos le conceden la libertad
condicional, sin haber pasado previamente por un juicio. Pensé en qué lugar coloco una situación así que sea un grito desesperado ante la impotencia de lo que a uno le rodea, y que pueda violar
las reglas, pues pensé en la cárcel.
Afaprema: ¿Por qué uno de ellos sale de la cárcel rápidamente y el otro lleva varios años?
M: Porque el padre de uno de ellos es un tipo pudiente que tiene una legión de abogados. Sin embargo, el otro personaje lleva diez años y lo que le queda.
Afaprema: ¿Qué idea tienes de esta institución?
M: La cárcel se nos ha revelado como algo siniestro y demoledor.
Decía el novelista ruso Dostoievski que el grado de evolución de un país se conoce por la calidad de sus cárceles aunque él hablaba de las cárceles rusas de principios de siglo. Pero sigue
teniendo razón. Qué más da si son cárceles asépticas, donde comen adecuadamente, donde les permitan ver la televisión si luego el estrés mental al que están sometidos, o la violencia es su telón
de fondo...
A: ¿Qué opina la gente que se acerca a ver la obra?
M: Todos los días cuando hacemos la función la gente se entristece mucho y les llega mucho. Y lo que más les llega es la impotencia que tienen por el lugar en el que están, donde
un carcelero no les deja escapar ni con la imaginación porque cada vez que tienen una conversación que traspasa el lugar donde están interviene situándoles.
A: ¿Por qué están encerrados los personajes A y B?
M: Por asesinar a alguien. Uno no sabemos por qué, y el otro mata accidentalmente a un profesor suyo que intentaba tomarse más que libertades. En un acceso de horror le golpea y
lo mata. Han violado las reglas, por supuesto, pero de alguna manera, otros la habían violado primero. En este sentido, hay un momento en que el personaje A está intentando jugar. Hace dos
círculos en el suelo. Uno significa la paz: prohibido matar. Otro es la guerra: prohibido no matar. Está todo dicho, ¿no? La vida del ser humano no vale igual en una situación que en otra.
A: ¿Cómo imagina que viven los familiares de los presos (de A y B) esta situación?
M: Me conduelo muchísimo con sus situaciones que seguramente serán injustas y dolorosas más allá de todo esto. Todo el mundo deberíamos decir algo desde donde
podamos.
A medida que iba escribiendo yo misma me iba afectando. Al principio, como dramaturga notas que reflejas una realidad. Con esta realidad me iba sintiendo cada vez más desolada.
A: En la obra se recita a Gil de Biedma en varias ocasiones.
M: El poeta tenía mucho que decir del amor y la falta de libertad, de la sociedad... Incluso el carcelero lo hace.
A: ¿Habéis hablado con presos para preparar la obra o han ido a veros?
M: Con presos no hemos tenido oportunidad de hablar. No sé si han venido a verla. Todo el mundo ha tenido una experiencia en ese orden y ha tenido un hermano, primo, amigo,
padre... que ha pasado por esa situación, pero hasta donde sabemos no nos han dicho nada.
A: ¿Cómo prepara el personaje de A?
Julio: Todos los que estamos implicados en la obra partimos del Laboratorio William Layton, donde ella es profesora de interpretación. Es una técnica que te ayuda a vivir una
situación imaginaria y a partir de ahí, creas el personaje a través del texto. En mi caso es un personaje de clase social alta, joven, con una vida fácil hasta que le pasan esta serie de cosas.
Es culto, tiene una familia que le quiere, es muy guapo... Y esta situación le hace cambiar. De alguna manera crece durante los días que está allí, por la propia situación que vive. Sobrevive,
entre otras cosas, gracias al amor. Los sucesos que le condicionan a lo largo de la obra son muy duros, sobre todo al principio, ya que asesina a una persona que además respetaba. También
por su entrada a la cárcel. Nada más entrar es violado, él cree que por el carcelero, pero le vendan los ojos. La tortura psicológica del lugar en sí es una tortura muy sofisticada que le va
calando.
M: Es importante en los actores tomar conciencia de lo que vas a contar y en eso sí incidimos mucho al principio. El compromiso que teníamos al meternos en un tema tan duro y
comprometido era ése. Y tan injusto en muchos casos. Tú sales de ahí que sacarías a estos presos en hombros. No los condenarías. Y tenía intención de que asimilaran bien que estamos haciendo un
reflejo de la sociedad pretendiendo que algo se mueva en el espectador. Lo que nunca va a olvidar el espectador son las condiciones en las que se desarrolla.
A: Con lo avanzada que está nuestra sociedad, ¿por qué piensan que sigue existiendo una institución así? ¿Saben ustedes que en España sigue habiendo celdas de aislamiento, con camas con
grilletes?
M: Porque es mentira que esta sociedad haya avanzado. Los problemas reales no se han solucionado. Es increíble que siga habiendo este tipo de celdas. Es algo que debería
trascender y de ser denunciado.
J: Un libro que hemos leído, Vigilar y Castigar, de Focault, por muy antiguo que sea, que tampoco lo es tanto, presenta todo tipo de torturas que, claro, ahora no les desmiembran
que es como empieza el libro, pero psicológicamente sí, en muchos casos.
*La obra estará en la Sala AZarte de Madrid hasta finales de enero y en Lagrada durante el mes de abril. Más información sobre la obra en la Agenda.
José Luis Segovia Bernabé lleva más de 30 años trabajando con presos. Es abogado y sacerdote, miembro de Pastoral Penitenciaria (una de las asociaciones que trabajan en prisiones más respetadas y con más experiencia), miembro del grupo de reflexión de la Plataforma Otro Derecho Penal, y uno de los cuatro autores del estudio más reciente y completo sobre las prisiones de España, publicado recientemente, "Andar un kilómetro en línea recta”, un libro que está siendo una revolución en el ámbito penitenciario porque no sólo aporta datos objetivos sobre cómo viven los presos en la cárcel a través de más de 1.700 cuestionarios, sino que además, aporta soluciones factibles.
Afaprema: ¿Cómo, cuándo y por qué surge la necesidad de comenzar la investigación?
José Luis: La investigación pretende dar cuenta de las consecuencias de las reformas legales habidas en el sistema penal, sobre todo a partir del endurecimiento tan fuerte que se produce en el año 2003. Se ve claramente como el incremento de personas presas y la mayor duración de las condenas (somos el primer país de Europa Occidental en presos por habitante) no se correlaciona con los delitos efectivamente cometidos (estamos por debajo de la media europea). Por otra parte, se trataba de dar continuidad a trabajos anteriores llevados a cabo por Julián C. Ríos y Pedro Cabrera: “Mil voces presas” (1997) y la monografía sobre el régimen de aislamiento “Mirando al abismo” (2002)
A:¿Qué relación tenéis entre los varios autores del libro: Manuel Galego (profesor de Derecho Penal, Pedro Cabrera y Julián Ríos, profesores de Sociología y de Derecho Penal, respectivamente, también de Comillas, y usted?
J: Antes que nada, los cuatro somos muy buenos amigos. El mundo del sufrimiento nos ha reunido en el intento de humanizar un sistema tan cruel en sus consecuencias como el penal. La circunstancia de ser los cuatro profesores de universidad en materias distintas (sociología, derecho penal, ética política) ha hecho el resto.
A:¿Desde cuándo trabajas con temas relacionados con las personas presas y en riesgo de exclusión social?
JL: Desde hace casi 30 años. Con diferentes acentos “profesionales” (educador de calle, abogado, cura, profesor), en etapas distintas de mi vida me he venido dedicando al acompañamiento personal, la convivencia, el ejercicio de la defensa social y jurídica en barrios, la docencia, el desarrollo de programas y tareas de investigación y denuncia en colectivos sociales y eclesiales.
A: Bajo tu punto de vista, ¿por qué la cárcel en España no ha despertado interés por parte de investigadores, estudiosos, universitarios, periodistas...? ¿Por qué sigue siendo tan silenciado y desconocido el colectivo de presos?
JL: Creo que los sistemas sociales totales (prisiones de adultos, cárceles de niños, establecimientos psiquiátricos o, en la actualidad muy especialmente, Centros de Internamiento de Esxtranjeros (CIE), mantienen una peligrosa tendencia natural a la opacidad y el secretismo. A esta circunstancia se suma su alejamiento de las ciudades, con la consiguiente invisibilización de sus problemas y el distanciamiento “intelectual” de los investigadores. Es un submundo poco conocido al que nadie se plantea pedir opinión. Obviamente la tienen y, sin duda, resulta muy sugerente y valiosa para cambiar las cosas.
A: ¿Qué relación tenéis como investigadores con Instituciones Penitenciarias?
JL: Las investigaciones mencionadas de 1997 y 2002 contaron con toda suerte de dificultades. Hubo que ganarse a pulso, acudiendo a los Juzgados, prisión por prisión, la autorización para enviar las encuestas por correo. Sin embargo, en honor a la verdad, hay que reconocer que el actual equipo directivo de Instituciones Penitenciarias nos ha dado facilidades para la difusión de la encuesta y para la visita a los centros y la entrevista con directivos y funcionarios. Sólo en unos pocos casos, unas pocas prisiones y algún sindicato de funcionarios han tratado de bloquear, por razones que ignoramos, la iniciativa.
A: ¿Qué es lo que más os ha sorprendido del trabajo realizado?
JL: Las sugerencias de las propias personas presas para mejorar el sistema penal y penitenciario. En particular, su sincera disposición a la empatía, a ponerse en el lugar del otro, incluso para tratar de disculparse y reparar el daño a las víctimas. En negativo, aunque no es ninguna sorpresa, la enorme vulnerabilidad e indefensión que sufren las personas apenas atraviesan los muros de una cárcel.
A:Se han puesto de manifiesto numerosos abusos. ¿Cuáles dirías se dan con mayor frecuencia?
JL: En el estudio se refieren episodios de abuso de medios coercitivos y de malos tratos y se pone de manifiesto la inexistencia de mecanismos eficaces para su efectiva investigación y persecución. Pero, por encima de esas situaciones que tienen como responsables a determinados funcionarios, me parece más grave el que el propio ordenamiento jurídico posibilite que una persona presa pueda permanecer –paradójicamente por razones “tratamentales”- en régimen cerrado y de práctica incomunicación la totalidad de su condena. El que esto pueda ser legal, teniendo en cuenta que la condena puede alcanzar 40 años (algunas por distintas circunstancias pueden ser del doble efectivo y más), constituye un trato degradante e inhumano que no puede tolerarse. Debería modificarse la ley urgentemente en este punto. También es un despropósito que personas enfermas mentales cumpliendo medidas de seguridad (que deberían ejecutarse en un centro de carácter terapéutico) estén en una prisión convencional y además carezcan de un mínimo estatuto jurídico garantista (derechos y deberes de cara a clasificación, permisos, etc.). El colmo es que, 30 años después de la Constitución, todavía no esté recogido en la Ley Penitenciaria el régimen disciplinario (infracciones y sanciones) aplicable a cualquier persona presa.
A: ¿Hace Instituciones Penitenciarias alguna valoración sobre los datos de abusos que se comentan en este libro?
JL: Lógicamente se los hemos llegar, con todas las conclusiones operativas y propuestas que se incoporan en la parte final del libro. Acabamos de presentarlo con lo que todavía no ha habido margen para una respuesta. Confiemos en que las sugerencias y propuestas, muchas fácilmente realizables, sean tenidas en cuenta.
A: Como conocedor en profundidad de la realidad penitenciaria de nuestro país, en tu opinión, ¿cuál es el papel que deberían de jugar los familiares de presos en este camino?
JL: La familia constituye un apoyo básico en la adversidad. En el caso español aparece como el “colchón de seguridad” más valorado en todas las encuestas. La familia resulta fundamental en la prevención de itinerarios de exclusión (por ello hay que demandar programas de apoyo a la familia, especialmente a las más precarizadas –se atiende por un lado a los padres y por otro a los niños, a veces disociados unos de otros-). Constituye un apoyo imprescindible durante el tiempo duro de la condena y, por supuesto, es también un factor clave en la en la etapa de reincorporación social una vez cumplida la pena. Las rejas permanecen más tiempo en la cabeza del preso que el que dura la condena. El apoyo afectivo ayuda a liberarse de ellas.
A: Planteáis en las conclusiones del libro numerosas propuestas, ¿qué es lo que más urge?
JL: Desde luego lograr una política criminal coherente. No puede ser que la Institución penitenciaria parezca inclinarse por la reinserción social, mientras que el legislador saca leyes cada vez más duras y reclama de los jueces sentencias ejemplarizantes. Y ello exclusivamente por razones mediáticas. Se ha descubierto que la cárcel y el derecho penal dan votos. A nadie importa el impacto de las leyes sobre la realidad; ni el sufrimiento estéril que producen, ni si efectivamente sirven a los fines que dicen. No se estudian las consecuencias de las leyes vigentes ni en las víctimas, ni en los infractores, ni en la sociedad. Y, a pesar de ello, se suceden en cascada reformas sin ningún análisis previo.
A: Vuestro libro tiene notas esperanzadoras para la sociedad. ¿La reinserción es posible?
JL: Después de una treintena de años acompañando procesos de normalización de vidas rotas, cada vez estoy más convencido de esta realidad es posible. No por razones teóricas, sino, sobre todo, por la ya larga constatación de la experiencia. Personas a las que hemos defendido y apoyado, con hojas histórico penales de muchos folios, hoy son ciudadanos plena y críticamente incorporados a la sociedad; y lo más gratificante: hoy son mis amigos, sin más. La reinserción es perfectamente posible, pero requiere, además de la voluntad de la persona (que se puede motivar o asfixiar), medios, oportunidades vitales, recursos institucionales y el acompañamiento desde la familia y el tejido social solidario. Cuando se suman estos factores la reinserción es un hecho.
A: ¿Cómo ve el futuro de las cárceles españolas?
JL: Me gustaría pensar que el modelo de las macrocárceles –más bien macrofracasos- ha quedado obsoleto y que la línea iniciada de apostar por las alternativas a la prisión, por el régimen abierto, los CIS y los tratamientos extrapenitenciarios se consolide. Holanda está cerrando prisiones. Y no ha aumentado la delincuencia. Pero ofrece una buena atención a problemas de salud mental, drogodependencias, atención a las víctimas, seguridad urbana… tiene programas de mediación y numerosas alternativas a la cárcel. Ojalá vayamos en esa dirección.
'"La Fuga en la Modelo" se convirtió en un best seller del cómic underground de los ochenta. La historia relata cómo Emo, Cuco y el Niñato se van a Marruecos a comprar hachís para venderlo luego en España. Todo sale mal y un trágico incidente deriva en un ingreso en la cárcel de la Modelo de Barcelona, para fugarse de la cual ingenian un plan. Miguel Gallardo, el dibujante, es uno de los padres de este destornillante cómic (el otro es Juan Mediavilla, el guionista).
Afaprema: ¿Cuál ha sido a lo largo de su vida su relación con el mundo carcelario?
Miguel: A partir de la realizacion de la fuga en la Modelo nos tomamos mucho interés por la documentación tanto fotográfica como la oral hablando con gente que había estado en la
cárcel. Así que mi relación es totalmente literaria, ¡de momento!
A: ¿Por qué quisieron usted y Mediavilla contar esta historia y con estos personajes?
M: Porque estábamos empezando a contar historias reales de la calle, con todos los personajes que pululaban por la calles de Barcelona en los últimos 70. Nadie hasta entonces
había explicado en cómics esa realidad. Tanto dio en el clavo Mediavilla (el Guionista, genio donde los haya) que, inspirándose en personas reales y en historias escuchadas construyó una historia
con unos personajes que eran muy creíbles. Continuamente, en todos los estratos sociales, nos encontramos gente que había conocido gente igual, aparte del argot al que le dimos mucha salida y a
la cantidad de bares, garitos y demás que fueron bautizados con el nombre de los personajes. La gente enseguida se identificó con ellos porque debajo de la caricatura estábamos contando una
verdad.
A: ¿Cree que había otra visión diferente de la cárcel y de los presos por parte de la sociedad en los años 80?
M: Me es un poco difícil contestar a esa pregunta por falta de información. Solo sé que los 80 fueron la época de las bandas juveniles, el Vaquilla y demás, a los que rodeaba un
aura romántica. Creo que en la sociedad actual la cárcel se percibe con unas connotaciones muy duras de castigo y sin ningún romanticismo. Es un poco como la muerte, la gente no quiere oír hablar
del tema.
A: El guión era de Mediavilla y la parte gráfica suya. ¿Cómo era el proceso creativo?
M: Éramos una pareja, no de hecho sino artística. Compartíamos piso, así que vivíamos y trabajábamos juntos, lo que para nuestro trabajo era ideal. Como ya he dicho antes,
Mediavilla era un guionista genial con un oído excepcional para los diálogos y las historias. El trabajo para mí era pesado pero Mediavilla me lo facilitaba mucho. Él mismo era también dibujante,
así que, en vez de guiones escritos, me pasaba pequeñas historias dibujadas con todos los planos hechos, así que yo sólo tenía que dibujarlos, hacer el entintado, rotular y añadir cosas de mi
cosecha. Nunca más he vuelto a trabajar con un guionista como él. De él aprendí cómo contar historias y llegar al corazón y a la cabeza de la gente.
A: ¿Han tenido alguna vez problemas con la justicia?
M: Una vez en los 70 me detuvieron en una redada de la policía en un bar de la calle Casanova, a pleno día y nos llevaron a comisaría. No pasó de un susto. En los 80, trabajando
en una pequeña revista social de barrio, tuvimos un juicio que ganamos por insultos a la religión. También en los 80 hubo una apelación en el congreso contra El Víbora por apología de la droga
que no pasó de ahí. Esas son hasta ahora mis experiencias con la justicia y ahí espero que se queden.
A: ¿Por qué se convirtió Fuga en la Modelo en un best seller del mundo del cómic?
M: Porque la historia que contábamos, aunque vista desde el punto humorístico, era muy real. Eran los tiempos de los pases de chocolate del moro, cuando todo el mundo fumaba,
incluidos nuestros lectores. Utilizábamos un argot real que era el que se hablaba en la calle y en la pequeña delincuencia y como he dicho antes nos documentamos muy bien con los pocos medios que
había entonces. La anécdota del álbum: fuimos al colegio de Arquitectos de Barcelona en busca de documentación para nuestra historia y nos fuimos con...¡los planos de La Modelo! de los que
sacamos puntualmente fotocopias. ¡Qué tiempos aquellos!
A: Dicen que fue una lectura de cabecera para los presos de la Modelo. ¿Recibió en algún momento cartas de las cárceles?
M: En "El Víbora" se recibían y contestaban cantidad de cartas de la Modelo, se enviaban revistas y álbumes. De hecho La fuga de la Modelo fue retapada con otra portada (la que
había no era muy correcta) y fue introducida en la cárcel. La anécdota: con los planos de La Modelo en nuestras manos, dibujamos un par de viñetas que describían zonas que ya estaban tapiadas. La
leyenda cuenta que fueron utilizadas como información para los presos para fugarse, una leyenda urbana que habla más del extremo cariño con que nos documentábamos.
A: ¿Quiénes han tomado este testigo del cómic de prisiones?
M: Creo que nadie. La cárcel fue un tema puntero esos años, nadie había hablado antes del Víbora, de ese tema que erá tabú en la época de Franco y nadie más ha vuelto a
retomarlo. Vivimos en una sociedad que se mira el ombligo y que no tiene ni tiempo ni ganas de escuchar historias sobre los perdedores y los desafortunados, algo que habla muy poco en favor de
nuestros valores actuales.
A: Ahora que la Modelo está a punto de desaparecer, dónde, cómo y de qué manera planificarían los mismos personajes otra de sus hazañas.
M: Lo siento, esa es una pregunta que ya no me hago. Mi ultimo libro María y yo trata de la historia de mi hija María que va a cumplir 16 y tiene autismo. Ése es ahora mi tema y
mi lucha. Los personajes de esa época quedaron atrás en mi vida. Pasé de ser uno de los padres de Makoki a ser el padre de María. Con todo el respeto por nuestros viejos personajes me encuentro
mejor en mi piel ahora y toda mi imaginación se me va en formas nuevas de comunicarme con mi hija María. Hemos hecho un documental sobre el libro que lleva el mismo nombre y del que se puede ver
el trailer en www.youtube.com/watch?v=aviGMwGRsr0.
La periodista Rosario Fontova jamás había tenido ninguna vinculación especial con el mundo carcelario. Afincada en Barcelona y especialista en arte y patrimonio arquitectónico, la primera vez que se acercó a La Modelo lo hizo desde ese punto de vista. Recientemente publicado, su libro “La Model de Barcelona. Històries de la presó” ofrece la trayectoria de una institución centenaria que refleja mejor que ninguna otra los episodios sociales, históricos y sociológicos que acontecieron durante su existencia.
Afaprema: ¿Cuál es el origen de este libro?
Rosario: El fotógrafo Rafael Vargas y yo habíamos realizado un libro sobre el centenario del Palacio de Justicia de Barcelona, un edificio de la época modernista y uno sus
arquitectos, Domènech Estapá, es coautor de la cárcel Modelo. Ambos edificios se construyeron en la misma época y contribuyeron al crecimiento urbanístico de la Barcelona de principios del siglo
XX. Un proyecto llevó a otro, con la aprobación y apoyo de la consejera de Justicia de la Generalitat, Montserrat Tura, que tiene una especial sensibilidad por la arquitectura y el
patrimonio.
A:¿Cree usted que la prensa, en la actualidad, se encuentra al margen de lo que ocurre tras los muros de las prisiones?
R: Es posible, aunque las situaciones de relativa normalidad no despiertan interés mediático. En los años 70 los presos de la Modelo que militaban en la COPEL forzaban la
presencia de los medios de comunicación para que divulgaran sus reivindicaciones. En el libro aparecen grupos de presos autolesionándose ante los fotógrafos de prensa cuya presencia habían
exigido y logrado. Una de las formas de llamar la atención en esa época era colarse en los tejados de la Modelo, o colgarse de una cuerda por una ventana. Como la cárcel está en medio de la
ciudad, era el sistema para aparecer de inmediato en los medios. El Vaquilla, un "quinqui star" célebre, llegó a inyectarse heroína ante las cámaras de la televisión autonómica. En cuanto a las
fotografías, muchas de las que aparecen en el libro, como el retrato del president Lluís Companys con el artista sevillano Helios Gómez, fueron obtenidas de forma clandestina.
A: Su concepción sobre la cárcel, ¿ha cambiado después de este trabajo?
R: No. Pero he reafirmado mi convicción de que no es tolerable el maltrato a los reclusos de ningún tipo, ni físico ni sicológico, en un sistema democrático.
A: ¿Cuáles han sido los principales obstáculos encontrados en el camino?
R: La necesidad de resumir y seleccionar, y de poner punto final. He recibido toda la cooperación que he solicitado, aunque podría haber prolongado la investigación durante
años.
A:¿Qué tipo de documentación de la prisión ha consultado para escribir este libro?
R: Expedientes personales depositados en el Arxiu Nacional de Catalunya; documentos del archivo de la memoria histórica de Salamanca; material clandestino del archivo del PCE de
Madrid o memorias depositadas en la Biblioteca Arús y en el Ateneo Enciclopédico Popular de Barcelona. Algunas fotos proceden del archivo de Ámsterdam donde se conserva numerosa documentación
anarquista e, incluso, recurrí al Museo de Sydney para obtener la foto del arqueólogo alemán Rudolf Michaelis, uno de los numerosos extranjeros que pasaron por la cárcel barcelonesa.
A:¿Algún documento le sorprendió en especial?
R: Me conmovieron especialmente los mensajes clandestinos que escribió a su familia en hojitas de papel de fumar Wenceslao Trepat, un joven de 20 años aficionado al
excursionismo. Delatado por una compañera de trabajo, fue fusilado en 1939 en la playa del Camp de la Bota, un lugar siniestro para la memoria histórica de Barcelona. También me impresionaron los
relatos sobre las ejecuciones a garrote vil en uno de los patios de la cárcel. Y desde el punto de vista histórico, la represión contra el pequeño partido del POUM en 1937 decidida desde Moscú.
Todos sus dirigentes, excepto Andreu Nin, asesinado en los alrededores de Madrid, acabaron en la Modelo.
A: ¿Hasta qué punto la cárcel es fiel reflejo de la sociedad?
R: En general es así. Cuando en la calle había heroína, en las cárceles había heroína. Cuando se decide legislar contra la violencia de género, los maltratadores acaban en la
cárcel. Y desde el punto de vista político, la relación es estrecha: en un solo día acabaron en la Modelo todos los dirigentes de la Asamblea de Catalunya, el organismo que aglutinaba a la
oposición catalana contra Franco.
A: “El libro no sólo habla de edificios. Habla de personas. De los responsables de las políticas penitenciarias y de los que, según las circunstancias económicas y políticas, eran
usuarios de estas instalaciones”. ¿Quiénes son hoy los usuarios?
R: La tipología o concepción del delito va cambiando con las épocas. En los años 20 llenaban la Modelo los anarquistas que secundaban las huelgas. Durante la guerra civil en las
distintas galerías coincidían sacerdotes, falangistas, espías de la quinta columna o trostkistas antiestalinistas. En los años 40, los "maquis" o guerrilleros de ideología comunista o
anarquista convivían con los delincuentes comunes, estafadores o atracadores, con judíos que huían de la Europa nazi o militares aliados que trataban de llegar a Portugal y acababan en el campo
de concentración de Miranda. A mediados de los setenta, hubo que habilitar un ala para travestis y homosexuales, detenidos por la Ley de Peligrosidad Social. Actualmente, la Modelo es prisión
preventiva y los delitos más habituales son el tráfico de drogas, la violencia contra la mujer, las agresiones sexuales y los delitos de tráfico. Hay presos de 80 nacionalidades, un fenómeno
relativamente reciente.
A: Las razones por las que se priva de libertad a una persona son diferentes según las circunstancias y los regímenes políticos. ¿La cárcel como institución está llamada a
desaparecer?
R: Me temo que no, a pesar de los deseos utópicos o bienintencionados. El filósofo francés Foucault dedicó un brillante ensayo a las cárceles. En una entrevista se preguntaba qué
sucedería si los presos tomaran el Centro, el lugar del poder, y sustituyeran a los carceleros. La respuesta puede ser demoledora.
A: ¿Cuál ha sido el período más tenebroso de La Modelo?
R: El período del primer franquismo. En 1939 se hacinaron hasta 13.000 personas en un lugar concebido para 830-850 presos. Los testimonios ponen los pelos de punta. Torturas,
hambre, miedo... Fue una época tenebrosa e indigna que, según he comprobado, todavía provoca silencios. Alguna persona, familiar de un ejecutado, no quiso hablar del tema y me colgó el teléfono.
Hay todavía mucho dolor y miedo tras aquellos sucesos ignominiosos.
A: También habla en su libro de quienes trabajan en prisión, desde panaderos a cirujanos. ¿Ha variado el perfil del funcionario de prisiones a lo largo de estos años?
R: En la actualidad, el funcionario de prisiones tiene una formación de la que antes carecía. Creo que su labor en la Modelo de Barcelona tiene un gran mérito. Pasearse por
los patios y las galerías entre centenares de presos, algunos de ellos de aspecto amenazador, de distintas nacionalidades y, a menudo, rivales o pendencieros, es su labor cotidiana de
vigilancia. Algunas personas a las que he entrevistado me han hablado de funcionarios que eran auténticos sicópatas. Y otras, recuerdan con afecto a funcionarios que se portaron bien o
realizaron su trabajo con corrección. La labor de los funcionarios se ha complementado con la del personal sanitario, educadores y terapeutas a partir de los años 80.
A: ¿Y el perfil del preso?
R: El cambio fundamental es el nacional. Latinoamericanos, subsaharianos y magrebís forman parte de la población reclusa. En las cocinas de la Modelo se guisan platos para la
población musulmana, por ejemplo. Recuerdo un preso colombiano muy joven, encarcelado por tráfico de drogas. Recibía clases en el taller de artes plásticas y era un alumno aventajado en
escultura. Espero que haya logrado rehacer su vida.
A: ¿Por qué cree que existe una obra como ésta, dedicada a La Modelo, y no ha ocurrido así con la antigua cárcel de Carabanchel, por ejemplo?
R: El interés por la memoria histórica es considerable en Cataluña. Debería ser una obligación democrática documentar, investigar y divulgar episodios de nuestro pasado, incluso
los que resultan dolorosos o incómodos. Y las cárceles han tenido un papel fundamental en la construcción de este país. Por ejemplo, un buen número de políticos protagonistas de la transición
democrática estuvieron en la cárcel.
A: Se construyen más macro-cárceles. ¿Qué solución podría desprenderse de este estudio en vista a reducir el volumen de personas que habitan hoy nuestras cárceles?
R: Las estadísticas indican que la población reclusa va en aumento en España, esa es la realidad. Hay que garantizar instalaciones adecuadas para la población penitenciaria.
Cárceles siempre existirán. Pero han de ser gestionadas, en un sistema democrático, como equipamientos públicos de calidad. La Modelo de Barcelona ha superado con creces su fecha de caducidad y
será sustituida por otra de nueva planta, alejada del centro de Barcelona, en pocos años.
La cuenta atrás para el derribo de la Modelo ha empezado. Está previsto que desaparezca a finales del 2012 o principios del 2013 y se sustituirá por otra cárcel para preventivos en la Zona
Franca, en unos terrenos de 25.412 metros cuadrados situados al lado del antiguo cauce del Llobregat. El futuro centro penitenciario albergará hombres, mujeres y jóvenes y tendrá capacidad
para 1.200 internos. Su coste será superior a los 113 millones de euros.